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11 agosto 2009

-| Relatos del presente |- "El jardinero"

He pensado: ¿Por qué todo es tan imprevisible? ¿No puede haber un guión, que te facilite el día a día, diciéndote cada paso?

Nadie le había prometido acudir al baile con él si conseguía una flor, no había ningún ruiseñor que fuera a ayudarle y tampoco él era Oscar Wilde. La flor era el objetivo en sí, y conseguirla lo alegraría tanto que no necesitaría ir al baile acompañado. Iría con su flor y bailaría con ella, como tantas y tantas veces había imaginado.

Hacía meses que deseaba tener la flor. Meses en los que la había observado dar pequeños cambios en su color, a cual mas bello. Se encontraba en un hermoso jardín, rodeada de otras muchas flores de diferentes tipos, y ninguna se equiparaba con su belleza. ¿Quién no querría cogerla? Fue esa su intención en las primeras semanas que pudo verla con ese nuevo color (¿o con esa nueva mirada?). Sin embargo, desistió en ello cuando, destrozado, observó como un jardinero la custodiaba y, eso sí, se aseguraba de hacerla feliz y más hermosa cada día.

A partir de ahí se alejó, principalmente para protegerse a sí mismo. Sabiendo que había un jardinero que la protegía, era un tontería arriesgarse a llevarse un golpe con un rastrillo. O peor aún, un rechazo por parte de la flor que tan bien se sentía siendo cuidada por su jardinero.

Todo ocurrió una noche, mientras el jardinero se entretenía escuchando música, música que resonaba en todo el vecindario. Tal y como había planeado, se acercó a ella tras observarla largo tiempo desde la distancia. Habló con ella, la música les acompañaba y bailó. Se lo pasó bien y le pareció que ella también lo hacía.

El tiempo voló, junto con la música que aún sonaba, y un grito lo despertó de su ensimismamiento. Provenía del jardinero, que se acercaba a él. Sintió miedo, y esperó lo peor, pero no se acobardó y se dirigió hacia él. ¿Sería un golpe certero y doloroso? ¿O quizás se ensañaría hasta dejarlo en el suelo totalmente abatido? Fuera lo que fuese, se preparó para un posible ataque.

Los diez metros que los separaban se convirtieron en cinco, en tres, en dos metros. "Eso me pasa por meterme donde no me llaman" pensó. Un metro... Ambos se miraron a los ojos durante un momento, y sorprendentemente, el jardinero le tendió una mano, que el cortésmente aceptó y le dijo: "Cuidala..." Tras esto se marchó, ante la incredulidad y los balbuceos de alguien que no sabía como agradecer este gesto, si bien dudaba de si fuera verdad o no...

Ahora no había jardinero, así que solo necesitaba unas buenas tijeras de podar para poder llevar a esa chica flor a cualquier baile.

Don't worry, Be happy! =)

P.D: Dudo que lea esto, o que se pueda reconocer pero: Jardinero... , Gracias.
P.D2: ¿Qué mejor forma de volver?

09 julio 2009

-| Relatos del presente |- "Vicioso"

He pensado: ¿Por qué...? ¿Por qué ahora? ¿No es mejor pensar que disculparse?

Llevaba años enganchado a los cigarros. No conseguía dejarlo de ninguno de los métodos. Había probado con parches de nicotina, también con chicles, incluso lo intentó a pelo, sin tomar nada. No había manera de que el vicio cesara.

Fumar lo mataba, pero le daba la vida. Si fumaba, sus pulmones se retorcía, junto a su cuerpo, en unos ataques de tos en los que casi convulsionaba inmerso en un ataque epiléptico. Pero si no lo hacía, las convulsiones llegaban a él a través del enorme mono que le invadía. Fumar lo estaba matando, y decidió ir al médico, a hacerse un par de chequeos rutinarios.

"Parece que tiene una masa anormal en ambos pulmones, cuyo tamaño es increiblemente grande. Es casi un milagro que siga respirando. Tendremos que hacerle una biopsia, para confirmar si efectivamente es de origen cancerígeno o se trata de un quiste excepcionalmente grande, aunque, con este tamaño, podemos esperar cualquier cosa"

PLUM! Un ladrillo cayó sobre su estómago. Había llegado el momento de olvidar el cigarro. ¿Cómo lo haría? Buena pregunta. Lo había probado todo, y nada funcionaba. No merecía la pena esperar a los resultados de la biopsia, pues la masa era increiblemente grande, y la posibilidad de que la masa anormal no tuviera su origen en la nicotina o el alquitran de los cigarros era prácticamente nula.

Se decidió por la alternativa más impensable, la más arriesgada, la más estúpida. La ÚNICA que tenía. ¿Cuál? Otro vicio. Como dice el refran: "A rey muerto, rey puesto". Pues su rey no estaba muerto pero lo iba a asesinar, y el trono necesitaba otro rey, pues los parches y chicles milagrosos no habían conseguido que éste se calmara.

La evolución fue increible. Estaba tan concentrado en su nuevo vicio que ni siquiera cuando veía a alguien fumando sentía la más mínima ansiedad. Había abandonado un vicio y había adquirido otro, mucho más sano y que lo mantenía ocupado 24 horas al día. Ni siquiera prestaba atención a los spots televisivos que "le metían por los ojos" las ganas de retornar a su anterior vicio.

Casi se sorprendió cuando recibió una llamada de la consulta del médico, para decirle que los resultados ya estaban y que tenía cita para esa tarde. Entró en la consulta y la espléndida sonrisa del doctor ya le anunciaba buenas noticias. La radiografía había fallado, y no tenía absolutamente ningún tumor, quiste ni masa anormal en los pulmones.

Sin embargo no se alegró los más mínimo. Tenía un nuevo vicio, y éste le era suficiente para seguir viviendo. No volvería a recaer nunca más. Y aquella fue su primera prueba de fuego, cuando el doctor, dirigiendose hacia él y sacando del bolsillo una cajetilla de color rojo le dijo:
-¿Le apetece un cigarrillo?

Él se marchó sin despedirse. Había vicios más sanos, y él ya había aprendido a elegirlos y convivir con ellos.


Don't worry, Be happy!! =D

P.D: NO fumo y NUNCA he fumado. METAFORAS!
P.D2: Sí, sigo vivo...

10 junio 2009

-| Relatos del presente |- "Normal"

He pensado: ¿Por qué a veces las apariencias nos muestran la realidad tal y como es? ¿Cuesta tanto seguir siendo engañados por ellas?

Aquel era un chico totalmente normal.
Acudía cada día a un instituto totalmente normal, con otros chicos normales.
Tenía una normal relación de indiferencia con todo sus compañeros, pero como todos decían: "Es normal, nunca nos habla".
Sus notas eran extraordinariamente buenas , pero como todos decían: "Es normal, nunca sale de su casa".
Así supo que era un chico normal

En su casa también era un hijo normal.
Era normal para él ser agredido por su padre. Siempre su padre, aunque su madre nunca intercedió por él. Quizás por miedo, quizás porque ella también recibía ese tipo de caricias. "¡¡Es normal que me enfade!! ¿No lo ves? ¡Pero si parece retrasado! ¿Es este niño normal o qué? ".
Nunca entendió porque su padre dudaba de su normalidad, si en el instituto todos lo tenían claro.

Además, lo normal era que cada tarde acudiera a un club de ajedrez.
La reunión comenzaba siempre a las cinco de la tarde, pero normalmente llegaba una media hora antes, se sentaba en su silla de siempre, frente a la ventana, y espera con los ojos fijos en sesenta y cuatro casillas blancas y negras.
El resto de miembros, a pesar de que ya lo esperaban, lo miraban siempre con extrañeza. Habían acordado hace algún tiempo el turnarse en jugar con él, y ese día le tocó al profesor, por lo que la partida sería algo más normal que cuando jugaba con los otros, pues les ganaba de calle y en poco tiempo.

Su forma de jugar si que no era normal. Parecía, visto desde fuera, que movía el tablero en vez de las fichas, pues se anticipaba a todas las posibilidades de movimiento del contrario y respondía con una rapidez anormal, sin cometer ni un solo paso en falso.

Aquella partida, que normalmente duraba entre treinta y cuarenta y cinco minutos, esta vez casi no llegó a los diez. El chico se levantó y se fue a casa, como después de cada partida, dejando a su profesor con la boca abierta y al resto de miembros totalmente anonadados.

No sólo había ganado al mejor ajedrecista de la ciudad en diez minutos, sino que sus fichas, siempre las negras, dibujaban perfectamente sobre el tablero una palabra: NORMAL

¿Era este chico normal? No lo sé, no lo conozco

Don't worry, Be happy!! =)

P.D: Estoy a final de curso y muy muy ocupado, no sé como he sacado tiempo para escribir
P.D2: Nunca se me ha dado jugar al ajedrez...

01 junio 2009

ESPECIAL 10.000 VISITAS

He pensado: ¿Qué mejor manera de celebrar las 10.000 visitas que ésta?

Después de casi dos años, hemos llegado ya a la cifra de las 10.000 visitas. No es un número demasiado grande para el tiempo que lleva punkono, pero me siento satisfecho de haber llegado a ese punto.

Por eso les quiero agradecer su atención de una forma especial, con una historia excepcionalmente larga. Cabe mencionar que ganó recientemente un concurso literario.

Probablemente les suene, y es que es una versión "extendida" de un relatos, escrito a mediados de marzo, y titulado "Vuelta atrás". Este título también le da nombre a esta nueva historia.

Aquí la tienen:

Vuelta atrás

Levantó la vista para echar un vistazo general, y todo parecía estar a punto. Dio unos cuantos pasos para situarse al otro lado y comprobó, desde otra perspectiva, que, efectivamente, todo estaba listo. Subió al taburete y mantuvo el equilibrio unos segundos, mientras su mente se concentraba en lo que ocurriría instantes después, si es que finalmente se atrevía. Ajustó la cuerda a su cuello y cerró los ojos, dispuesto a dejarse caer. Se impulsaría lo justo para que al precipitarse y, tras el primer balanceo, se volcara el taburete sobre el que aún estaba apoyado, asegurándose así de que no hubiera vuelta atrás.

Una vez hubo visualizado lo que iba a hacer, cogió la que sería su última bocanada de aire y su vello se erizó, como si le pidiera clemencia, como si supiera de antemano el error que iba a cometer, como si predijera que esa señora de negro se le acercaba... Ignorando éstas y otras muchas sensaciones que lo aferraban a la vida, y secándose una última lágrima que apenas había recorrido un cuarto de su rostro, olvidando todo, se lanzó al vacío. Inmediatamente después la cuerda oprimió su tráquea y quedó suspendido en el aire, perdiendo el absoluto control de su cuerpo. Por suerte, o por desgracia, el impulso inicial bastó para que la banqueta cayera al suelo. Ya no había vuelta atrás.

La habitación se tornó oscura y borrosa. Se conservaba consciente, aunque no por mucho tiempo, y los recuerdos se arremolinaban, dejándole durante eternas centésimas de segundo una imagen congelada, un fotograma de la película de su vida. Su mente, como despedida, le rendía un homenaje a toda una vida juntos.
El techo se desvanecía, perdía el conocimiento, pero no quedaba en un vacío de color negro azabache, sino que su mente lo encerraba en sí mismo, llevándole hasta el momento en el que, en una clase vacía, se encontraba hablando con un profesor vestido con camisa de cuadros y pantalones de pana, pero cubierto casi por completo por una extraña bata blanca:

- ¿No crees que esta vez te has pasado? – le decía. Hablaba con voz autoritaria, pero suave a la vez, como la de una madre que reprende a su hijo por una pequeña travesura mientras éste le sonríe pícaramente. La única diferencia estaba en que la travesura no era ni mucho menos una travesura, tampoco era pequeña y el niño, que era él mismo, no sonreía en absoluto.
- Sí… - lo dijo casi en silencio, y la afirmación quedó ahogada por un sollozo.
- No quiero hacerte sentir mal, porque tú sabes hacerlo solo, y tampoco quiero quitarle importancia al asunto, porque tiene y mucha, solo te diré que…
-¿Qué? – atisbó un haz de luz al final del túnel, sintió que tenía la posibilidad de escuchar una excusa que le permitiría escapar de toda reprimenda.
- Que eres idiota – respondió serenamente. No significó un insulto, pero pudo tomarlo como tal y así lo hizo.

Llevaba suspendido unos 30 segundos y empezaba a notar los efectos de la falta de aire. No necesitaba un espejo para saber que su cara, al principio roja, había empezado a tornarse morada. De nuevo se vio en medio de un remolino de recuerdos, de los que solo distinguió algunas caras. No sabía cómo ni por qué, pero logró parar el remolino, y concentrarse en identificar una de ellas. Se trataba de la cara de un muchacho de su misma edad, pero que le doblaba en peso y estatura y al que podía haber considerado su mejor amigo de no haber sido tan egoísta como para tener amigos:

- Tío, te has pasado tres pueblos. – lo decía con el tono más autoritario que podía utilizar, pero con un deje de cariño en su voz, pues no quería hacer daño a su amigo
- Lo sé y me siento mal. – reconoció. – No tanto conmigo mismo como debería, sino por ella, porque se ha chivado.
- ¿Chivado? – le lanzó una mirada muy significativa y prosiguió. – Se lo has puesto en bandeja. Sabes que te odia, y le has dado la oportunidad perfecta. ¿A quién se le ocurre escribir todo aquello en un avión de papel?
- Cierto, soy idiota pero… ¿Soy un delincuente? Dime, ¿lo soy?
- Te has comportado como tal.
- Es todo lo que necesitaba oír. – lo dijo con el tono más frío que pudo, arrastrando cada palabra, intentando hacer daño en cada sílaba, esperando que se arrepintiera de haberlo reconocido como delincuente y que le pidiera perdón.

Recuperó la sensación de soledad que sintió en ese momento. Si hasta entonces casi se había acostumbrado a vivir sin depender de nadie, ahora la verdad le caía como un ladrillo en la cabeza, y lo enterraba en una tierra ya de por sí débil, en una sensación que, aunque estaba siendo recordada, solo pudo ser interrumpida cuando, tras un movimiento brusco, notó que una pocas gotas de sangre resbalaban por su garganta. La angustia lo mataba. Sentía que el fin estaba cerca y lo aguardaba. No podía más que esperar a que todo acabara, y que acabara tan pronto como fuera posible. Sintió que ese momento estaba cerca, pues pensó que el dolor que soportaba en su cuello iba a matarlo antes incluso que la falta de aire.

Haciendo un esfuerzo casi sobrehumano, pidiéndole un último favor a la vida, se sumergió de nuevo en la inconciencia, en busca de ese estado en el que veía los recuerdos pasar por delante suyo. De esta manera, trataba de agarrarse a un último recuerdo. El más importante de todos en los que se había detenido. El que probablemente sería la causa de su muerte, la causa de que ahora estuviera colgando a escasos treinta centímetros del suelo, con una soga en el cuello que le producía un dolor atroz y que le impedía respirar por completo. Pudo reconocer unas manos como suyas que doblaban un papel, dándole forma de avión. Sin dudarlo dos veces, pero sin saber cómo, se adentró sin miedo alguno en ese recuerdo (¿Para qué tener miedo si ya estaba muerto?):

Se encontró en una situación que no había experimentado en su vida. Se veía a sí mismo, pero, ¿qué es lo que oía? Escuchaba dos voces discutiendo acaloradamente. Parecería algo normal, salvo porque se encontraba en una clase de adolescentes que atendían a una aburrida lección de historia impartida por el profesor con la voz más monótona que jamás había escuchado. Sin embargo, mientras sólo atendían unos pocos y mientras la gran mayoría, recostados sobre las mesas, miraban distraídamente al techo o simplemente cerraban los ojos en un intento desesperado de escapar de aquel calvario que era la Alta Edad Media, en su cabeza se estaba produciendo una salvaje lucha bien-mal, aunque parecía que sólo estaba haciendo un avión de papel. Eso sí, doblándolo con un poquito más de rabia de lo que sería habitual.

No era la típica escena de un ángel a la derecha y un demonio a la izquierda. El enfrentamiento se producía dentro de su cabeza, sin distinguir el lugar y ni siquiera que voz era la buena y cuál la mala, pues ambas eran la misma voz: su conciencia. Se concentró ahora en el papel que tanto se esforzaba en doblar. Distinguió una serie de insultos, unos tras otros, escritos de su puño y letra. Un escalofrío recorrió su espalda (no supo si la que colgaba de la soga, o la del recuerdo).
Qué arrepentido estaba de aquello. ¿No había vuelta atrás? Siempre reconoció que era una estupidez. No el qué, sino el cómo. Si hubiera pronunciado las mismas palabras a la misma persona y en presencia de algunos testigos, quizás todo hubiese sido menos. Pero, ¿cómo pudo ser tan estúpido como para escribirlas, y aún más para lanzárselas en forma de avión de papel? Estaba dejando evidencias escritas, que no iban a pasar impunes a la vista de quienquiera que las viera.

Ahora no podía cambiarlo, y la impotencia dejó caer un par de lágrimas, que se mezclaron con las ya producidas por el dolor. Había cometido un error, y había puesto demasiado alto el listón de su castigo. ¿Es la muerte un castigo ejemplar, aun cuando se la deseas a otra persona? No lo creía, pero como dijo una vez: “Si todos terminásemos lo que nos hemos propuesto hacer, habría muchos menos idiotas en el mundo”. Eso era él, otro idiota. Quizás con algo más de determinación, pero otro idiota más, un idiota que colgaba a escasos treinta centímetros del suelo, un idiota que lloraba desconsolado antes de su muerte, un idiota que gritaría si la cuerda no le estuviera estrangulando tan fuertemente.

¡Crac! Se liberó de aquella horrible presión y antes de tocar el suelo dio una amplia bocanada de aire, la más disfrutada de toda su vida, vida que ahora tenía por delante. La lámpara a la que había sujetado se desprendió del techo. Su cabeza tuvo suerte de que ésta no le cayera encima, pero no así su hombro izquierdo. Cayó al suelo de pie, aunque se desplomó casi al instante por el impacto de la lámpara. Tirado en una extraña postura, respirando costosamente, con el cuello lastimado y cubierto de sangre, con un dolor de hombro que reflejaba una clavícula rota y llorando de dolor, tuvo conciencia de la estupidez que acababa de hacer, y de lo estúpido que había sido al colgarse de una sujeción tan frágil.

¿Era esto un intento fallido o una señal de que aquel no era el momento? No lo supo, pero la próxima vez se aseguraría de conseguir una cuerda de mejor calidad, que resistiera su peso el tiempo suficiente para dejarlo morir y un punto de apoyo que no se rompiera. Solo así se aseguraría de que no habría vuelta atrás.


Don't worry, Be happy!! =)

P.D: Gracias a los que han llegado hasta aquí. Sé que es una historia un tanto larga y, en ocasiones, difícil de leer.

18 mayo 2009

-| Relatos del presente |- "Fuera de control"

He pensado: ¿Qué pasa una vez sobrepasado el punto de "incontrol"? ¿Cómo volver al estado anterior?

Volvía a casa, por fin, tras una agotadora jornada que, a pesar de todo, había durado una hora menos. Caminaba cabizbajo, con las manos en los bolsillos, tarareando una canción de aire triste y pensando en sus cosas, que no eran pocas. A los típicos problemas de un adolescente (granos, chicas, estudios y de más) se le unía algún que otro problema familiar y un móvil que se había estropeado una hora antes.

No eran pocos los aprietos en los que estaba metido, como para que ahora se le complicaran más las cosas. Pero así fue. De buenas a primeras, sintió un fortísimo golpe en su nuca, y a continuación, pudo ver, mientras caía de cabeza al suelo, una figura que corría a escasos metros de él, y que se alejaba poco a poco. La sangre ya le hervía en la cabeza cuando cayó al suelo, y casi sin terminar de caer, soltó la mochila y empezó la persecución a su agresor.

Cegado completamente por la ira, corrió como nunca para alcanzar al artífice de la colleja que lo había derribado. Su objetivo era lo único que tenía claro: hacer el máximo daño posible a esa persona. Cuando casi lo hubo alcanzado, pensó en la mejor manera de derribarlo. A la velocidad a la que iban, un intento de zancadilla sería suficiente para derribarlo, con un simple golpecito en su pierna más retrasada lo derribaría fácilmente, y ya lo tendría en el suelo, indefenso, preparado para su venganza.

Sin embargo, para su rabia un "ligero golpecito" no era suficiente. Por eso cuando estuvo a la distancia adecuada, le propinó la mayor patada que jamás le había dado a un ser vivo, y la estrepitosa caída, además de la patada, pudo haberle roto algún hueso. Tras esto, y sin dudar un instante, se colocó justo encima de él, pasando una pierna por cada lado de su dolorido cuerpo y puso en práctica una sencilla llave que tantas y tantas veces había visto en la televisión y que tan pocas veces había puesto en práctica.

-¡Pide.. perdón! - le gritó, jadeando y con la voz entrecortada-. ¡¡PIDE PERDÓN!!
-¡Suéltame imbécil! - le contestó.- ¡Me estás haciendo daño!
-Hazlo.¡Hazlo ahora!- y dicho esto apretó más la llave casi provocando que se luxara el hombro.

Los gritos de dolor eran tan espantosos que le obligaron a parar. ¿Qué había hecho? No, el golpe no fue sólo una broma pero, ¿merecía todo eso? Asustado, lo soltó y se levantó. El agresor, ahora agredido, debió oler su miedo, pues aprovechó la oportunidad para dirigir un puño directo a su nariz, y acertó de lleno.

La sangre que goteó de su nariz pareció devolver el resto de ella a la ebullición. Recordó haberse puesto una navaja en el bolsillo, como simple objeto de entretenimiento, ya que tenía múltiples accesorios que amenizaban de forma bastante efectiva algunas de esas clases insoportables, de las que precisamente ese día estuvo repleto. La sacó de su bolsillo, y no precisamente para entretenerse agujereando una mesa con el sacacorchos. Abrió la parte de la navaja, que se mantenía afilada como el primer día, y la empuñó contra su antiguo agresor, y era antiguo porque, a pesar de que habían pasado 5 minutos desde que recibió la embestida, ese recuerdo quedaba muy muy lejos dentro de su mente.

Le apuntó con su nueva arma directamente a la cara, una cara encogida en una mueca de autentico terror. Ya había levantado las manos sin necesidad de ordenárselo, así que lo agarró por detrás y presionó la afilada hoja contra el su cuello, sin llegar a cortarle, mientras le susurraba: "¿Pedirás perdón ahora?. El silencio por parte del atemorizado rehén provocó que apretara más el cuchillo contra su cuello, y esta vez sí, un hilillo de sangre le resbaló por el cuello y manchó tanto el arma como la mano que la empuñaba.

El contacto con esa sangre ajena fue como un jarro de agua fría, y la sangre, antes ardiendo, se le heló al momento. De nuevo se preguntó: ¿Qué había hecho? Más aterrorizado que nunca, soltó el cuchillo y echó a correr. No se preocupó por su víctima, que tenia el cuello cubierto parcialmente cubierto de sangre proveniente de una herida meramente superficial. No se preocupó tampoco de sí mismo, ni de sus pulmones que reclamaban un poco de aire tras el largo tiempo de hiperventilación.

Fue consciente de que había perdido el control, y de lo que es peor, fue consciente de que lo había vuelto a perder tras recuperarlo brevemente. Se dio tanto miedo que no paró de correr, creyó que si paraba volvería a estar fuera de sí y volvería a cometer alguna barbaridad de las suyas.

Don't worry, Be happy! =)

P.D: Sigo aquí, y me alegra ver que FATMAN me cubre muy bien las espaldas en mi ausencia.

04 mayo 2009

-| Relatos del presente |- "Primera cita"

He pensado: ¿Cuál es la fórmula¿ ¿Cuál es la manera?

Se saludaron a un tiempo con un simple "¡Hola!" y la coincidencia provocó una risita nerviosa por ambas partes. Apenas se conocían. El tiempo máximo que compartían juntos eran unos segundos que desaprovechaban en los típicos holas y qué tales mientras sus respectivos amigos esperaban con cara impaciente. En estos segundos siempre destacaron la décima de segundo en que se encontraban labios y mejillas, y lo que suponía todo el contacto físico que mantenían, aparte de alguna caricia aislada y algún que otro roce de manos que pasaba inadvertido la mayoría de las veces.

Sin embargo, pasaban horas y horas hablando, escribiéndose, manteniendo contacto a través de una pantalla de ordenador y un teclado. ¿Es esa forma posible de comunicación? Nunca estuvo seguro. Quizás por eso estaba ahí sentado, girando distraídamente un tenedor y sin saber qué decir. Era una situación absurda, por no decir patética. Cuando miraba hacia ella, casi sin levantar la cabeza, pero tornando los ojos hasta casi ponerlos en blanco, la veía en la misma situación, aunque enroscándose el pelo y con un enorme interés en la decoración del restaurante.

El camarero interrumpió la escena, trayendo las cartas y diciendo con un deje de falsa amabilidad: "¿Qué desean tomar?". De nuevo ambos coincidieron al hablar, y la risita nerviosa, a la que se unió el camarero, dio paso a un sentimiento de rabia, pues debía haber sido más caballeroso, debía haber esperado a que ella pidiera primero, como le habían enseñado. Ella no había reparado en eso, así que el "remordimiento" era completamente absurdo.

Continuaron con la cabeza gacha y sin mediar palabra, aunque ahora con una buena excusa, pues ojeaban la carta, como si elegir que cenarían aquella noche fuera la decisión más importante hasta el momento. Volvió el camarero y, esta vez sí, dejo que ella pidiera antes de hacerlo él, y, sorprendentemente, no coincidieron en el plato elegido. El camarero abandonó la mesa y dejó a la pareja (si es que podía llamarse así) sumidos de nuevo en un silencio muy tenso.

Alargó la mano hacia el servilletero, aunque a la chica le dio un vuelco el corazón pensando que iba a agarrar su mano, situada estratégicamente en un lugar de la mesa al cual podía llegar sin mucho esfuerzo. Cogió una servilleta y, distraído, comenzó a darle una extraña forma. Ella ya no disimulaba su interés y mantenía su cabeza apoyada entre sus manos, con los ojos fijos en el trozo de papel que ya casi tenia forma, forma de bailarina.

El muchacho levantó la cabeza y sonrió a la chica, extendiendo su mano, dando a entender que la bailarina de papel era un regalo. Con un rápido movimiento retiró la mano, dejando desconcertada a su acompañante, y dejando la mesa al libre al camarero que llegaba a la mesa con las bebidas. Aprovechó el poco agua procedente del hielo recién derretido para, captando toda la atención de la chica, vaciar las dos o tres gotitas sobre la bailarina, que sorprendentemente comenzó a girar sus brazos y también sobre sí misma, dejando a la chica ensimismada y haciéndole olvidar que estaba sentado con un desconocido con el que no había intercambiado ni una palabra desde hacía quince minutos...

Don't worry, Be happy!! =)

P.D: Lo de la bailarina es verdad, mi hermano sabe hacerlo.
P.D2: Las manualidades nunca han sido lo mío.

30 marzo 2009

-| Relatos del presente |- "A una melodía de la evasión"

He pensado: ¿Por qué somos capaces de evadirnos sin querer, si nos cuesta tanto hacerlo a voluntad?

Sentado casi contra su voluntad, escuchando a un tipo que no le decía nada nuevo, aquel no era uno de sus mejores días. Más que otras veces, se encontraba totalmente evadido, en otro lugar que, en estos últimos días, apenas había visitado.

La tímida corriente de aire que entraba por su izquierda fue suficiente para distraerlo, para llevarlo a otro lugar que no era esa silla, y en ocasiones estuvo dormido con los ojos abiertos. Sólo despertaba dando un respingo cuando acudía a su cerebro la imagen de un libro abierto sobre la mesa, y rápidamente recuperaba el hilo, que nunca llegaba a perder por completo.

En uno de sus viajes más largos hacia la distracción, en una de sus más largas siestas de ojos abiertos, lo despertó un sonido. No fue un sonido potente, ni estrepitoso, sino una melodía que reconoció al instante y que casi le obligó a esbozar una sonrisa en su cara, provocando una mueca de extrañeza en aquel tipo que continuaba hablando, pues sabía que eso que estaba contando no era para nada divertido.

Se centró entonces en seguir escuchando aquella melodía, ya reconocida como canción. Era el himno de la alegría, interpretado por un campanario. ¿Cuantas veces había oído esa melodía? No era para nada desconocida, mas esta vez la oyó desde aquel lugar al que todos hemos ido alguna vez cuando no estamos aquí. Quizás fue esa la causa de su ensimismamiento.

Nada le impidió que cada tañido de la campana, con una nota diferente cada vez, resonara en sus oídos ahogando el monótono tono de voz de aquel tipo que, efectivamente, aún no se había callado. El recuerdo de años atrás, tocando esa misma canción con un piano de juguete, que hacía el ruido de una rana, un perro, un gato y un pajarito, casi le hace soltar una carcajada, que evitó fingiendo recoger un boli que nunca había caído al suelo.

El sonido de campanas sonó, e hizo un amago de aplauso, olvidando donde se encontraba y que aquel tipo seguía hablando. Aunque, por suerte, esta vez no lo había visto juntar las manos en silencio. Mañana, de nuevo a las nueve de la mañana esperaría poder sonreír ante otra demostración de que, si se quiere, se puede disfrutar de la música en cualquier momento.

Don't worry, Be happy! =D

P.D: En realidad no iba a poner postdatas, pero es la costumbre...

23 marzo 2009

-| Relatos del presente |- "Como NO copiar en un examen"

He pensado: ¿Ocurrió en realidad? Sin duda, si ocurrió lo tenían merecidos, por idiotas.

Paseaba por el salón de actos del instituto, vigilando a los alumnos que hacía un examen con ella y a quienes no lo hacían. Todos parecían muy concentrados y apenas despegaban el bolígrafo del folio para pensar en una palabra o fórmula concreta.

Había en la sala 3 cursos de estudiantes, de niveles y asignaturas diferentes. Unos estudiaban lengua con una profesora que por ese entonces era novata, y que había sido destinada hasta allí por haberse sacado las oposiciones pocos meses atrás. Otros eran alumnos de latín, cuyo profesor, muy avispado, observaba atento a todos los colegiales y no solo a los suyos. Los mayores eran los estudiantes de Química, cuyo profesor, entrado en años, casi ni se preocupaba por sus alumnos, que de forma muy poco habitual, no levantaban siquiera el bolígrafo para pensar.

Quienes estudiaban Química conocían quizás demasiado a su profesor, y a este hecho se le sumaba el que uno de ellos fuera su hija. Siempre hacía los exámenes de la misma forma: el grupo, dividido en dos, hacía dos exámenes distintos. El problema era que si a unos les hacía unas preguntas, los otros hacías las anti-preguntas del examen. Los alumnos lo esperaban y estuvieron preparados para este último examen.

Llegó el final del examen y se armó el usual revuelo de las prisas y el alivio. Todos entregaron su examen a su respectivo profesor. Nadie se percató de que los alumnos de química entregaban más hojas de las que habían escrito, pero hubo quien se dio cuenta de que la hoja en la que escribían era arrojada a la basura, tras ser convertida en una bola de papel.

El profesor de latín si observó este último detalle, y escogió una hoja de papel al azar, curioso por saber qué habían escrito en todo ese tiempo. Tal fue su sorpresa al descubrir su contenido, que no pudo reprimir una carcajada, no malévola, sino puramente espontánea.

"Ahora observo como Juan intenta dar el cambiazo, y al parecer casi lo pillan, pues acaba de hacer un gesto rápido y respira agitadamente"
"Puedo ver que María ya ha cambiado su examen y está haciendo uno de sus grandes dibujos. La verdad es que no sé por qué se ha metido en química, con lo buena que es dibujando"
"Ese larguilucho de latín lleva toda la hora mirándome de forma extraña, como si me estuviera vigilando. ¡Ja! Por fin he conseguido dar el cambiazo.

Así, uno a uno, se fueron desvelando todos los nombres de los copiones. Conociendo al profesor, habían hecho todos las preguntas y fueron al examen con la intención de dar el cambiazo.
No voy a negar que la idea es estupenda, pero también es innegable que hay que ser muy estúpido para describir tu delito con total detalle en una hoja de papel y después tirarla a una papelera, al alcance de todos...

Don't worry, Be happy!! =D

P.D: Basado en hechos reales y quizás algo influencia por el lenguaje de Gabriel García Marquez. Acabo de terminar de leer su libro Del amor y otros demonios.
P.D2: Miércoles 25 a las 20:00, en el pabellón de Güímar. C.F.S.Chinguaro - Realejos. Vuelta de la semifinal de Tenerife con un resultado de la ida de 1-3 en favor del Chinguaro.

14 marzo 2009

-| Relatos del presente |- "Vuelta atrás"

He pensado: Si hiciéramos la mitad las cosas que nos proponemos, habría muchos menos idiotas en el mundo.

Echó un vistazo general, y todo parecía estar a punto. Dio unos cuantos pasos para situarse al otro lado y comprobó, desde otra perspectiva, que, efectivamente, todo estaba listo. Subió al taburete y mantuvo el equilibrio unos segundos, mientras no hacía más que pensar en lo que iba a hacer. Ajustó la cuerda a su cuello y cerró los ojos, dispuesto a dejarse caer. Se impulsaría lo justo, para dejarse caer y, en el primer balanceo, tirar el taburete al suelo para que no hubiera vuelta atrás.

Una vez visualizó lo que iba a hacer, se lanzó. La cuerda oprimió su tráquea y quedó suspendido en el aire, perdiendo el absoluto control de su cuerpo. Por suerte, o por desgracia, el impulso inicial bastó para que la banqueta cayera al suelo. Ya no había vuelta atrás.

La habitación se tornó oscura y borrosa. Llevaba suspendido unos 30 segundos y empezaba a notar los efectos de la falta de aire. No necesitaba un espejo para saber que su cara, al principio roja, había empezado a tornarse morada. Y creyó que el dolor que soportaba en su cuello iba a matarlo antes incluso que la falta de aire.

¡Crac! Se liberó de aquella horrible presión y antes de tocar el suelo dio una amplia bocanada de aire, la más disfrutada de toda su vida, vida que ahora tenía por delante. La lámpara a la que había sujetado se desprendió del techo. Su cabeza tuvo suerte de que ésta no le cayera encima, pero no así su hombro izquierdo.

Cayó al suelo de pie, aunque se desplomó casi al instante por el impacto de la lámpara. En el suelo, respirando costosamente, con un dolor de hombro que reflejaba una clavícula rota y llorando de dolor, tuvo conciencia de la estupidez que acababa de hacer, aunque tenía la sensación de que volvería a hacerlo, asegurándose esa vez de que ya no habría vuelta atrás

Don't worry, Be happy!

P.D: He estado muy ocupado esta última semana. Perdón por el retraso.

15 febrero 2009

-| Relatos del presente |- "Autocrítica"

He pensado: Sí, siempre somos el mismo cuerpo pero, ¿somos siempre la misma persona?

Había pasado los últimos días ocupado, memorizando complejas listas de la compra, o intentando entender algún que otro comic. Eso lo mantuvo ocupado una semana. Cuando tuvo tiempo de sentarse y pensar, se dio cuenta de que no tenía nada en qué pensar.

Se le ocurrió buscar qué había pensado en el pasado, y fue directamente al archivo donde almacenaba todos sus pensamientos. Hojeó lo más recientes, casi sin pararse al leer el título. Esta vez buscaba los más antiguos. Los encontró. Se detuvo a observar el primero de todos sus pensamientos. Lo leyó, y se recordó a sí mismo pensándolo. O mejor dicho, recordó a quien lo pensó.

¿Quién era aquel niño? ¿Y por qué era tan diferente de el que ahora sostenía el papel entre sus manos? Siguió pensando en ese niño, pero no desde el punto de vista que tenía entonces, sino el que tiene ahora. No había olvidado quién era, y por esa razón no se reconoció en sus pensamientos.

Creyó que actuaba así por no estar demasiado influenciado por algo o alguien. ¿Realmente ese era él? El hecho de que estaba influenciado por algo y alguien era tan evidente en sus primeros pensamientos que llegó a creer que ese no era él. Esta vez más que nunca, se sorprendió consigo mismo. Parecía haberse convertido justo en lo que intentaba evitar.

Llegó a sentir vergüenza de sí mismo, y estuvo a punto de borrar todos esos pensamientos. Sin embargo, ¿no era eso también parte de sí mismo? Si olvidaba eso, podría volver a tropezar en lo mismo.

Su conclusión fue que tuvo que pasar por esa "fase" para convertirse en lo que hoy es, aunque no sepa que es hoy.

Don't worry, Be happy! =)

P.D: Perdón por el retraso, llevaba días pensando en este relatos.

03 febrero 2009

-| Relatos del presente |- "Capullo"

He pensado: ¿Por qué es tan difícil tenerlo todo? ¿Por qué debemos elegir en lugar de simplemente disfrutar de todo a la vez? ¿Y por qué a veces no decidimos nosotros mismos?

Presumiblemente, era el peor examen que había hecho en toda su vida.
Sin embargo, y aunque te suene extraño, y si lo conoces seguro que te sonará bastante extraño, estaba completamente feliz. Sí, examen horrible y felicidad absoluta. ¿Por qué?

Porque ese día le importo bastante poco el examen. Por primera vez había logrado hablar con ella, había conseguido hacerla reír. La había tenido tan cerca que podría haberle cogido la mano de no ser porque era una enorme estupidez. ¿Qué pensaría ella?

Se rió de sí mismo, pensando en lo verdaderamente iluso que había llegado a ser cuando pensó en que algún día cogería su mano. Aún así, y sin poder evitarlo, llegó a ilusionarse. Se vio a él mismo invitándola a salir, y empezó a pensar en la cita. Incluso llegó a pensar en pedirle consejo a su amigo. Por suerte, justo antes de hablar con su amigo, éste le abrió los ojos. Inconscientemente, pero lo hizo.

Siempre intentó aproximarse a ella de cualquier modo, y su amigo pudo ser uno de ellos. De alguna forma la "vigilaba", "espiaba", con la simple intención de saber algo más de ella, para nada quería controlarla. ¿Para qué?

Días atrás le habían dicho que había otro. Eso había dicho ella, e incluso llego a pensar que ese otro era él. El día siguiente al fatídico examen lo supo: ese otro no era él. Ya había otro que le agarraba la mano mientras paseaba. La información era de fiar, pues la fuente era su amigo, y no le quedó otra que pensar que quizás no era más que un amigo, y que eso no significaba nada.

Poco después ya no tuvo escapatoria. Las mismas personas, las mismas manos entrelazadas mientras paseaban y el mismo testigo. Esta vez tuvo que ser consciente de que esa flor ya tenía un capullo, y utilizó la palabra capullo con todo su significado.

Don't worry, Be happy! =D

P.D: Sin embargo, seguía siendo feliz!!
P.D2: Perdón por tardar tanto! ^^'

26 enero 2009

-| Relatos del presente |- "El pintor"

He pensado: ¿Por qué somos tan subjetivos? ¿Por qué despreciamos o idealizamos las cosas según quien las haya hecho?

Siempre había sido bueno con la paleta y el pincel. Todos en su entorno así lo consideraban, y terminó por creérselo. Y llegó a creérselo más de la cuenta. Este hecho lo motivo a seguir pintando, y sí, la verdad es que pintaba bien, comparado con el resto de personas que "pintaban" si se podía llamar así y que él conocía.

Sin embargo, aunque su mundo era tremendamente pequeño, no sabía que existían más personas, muchísimas mas de las que podría conocer, en el todo el mundo, que era tremendamente grande. Quizás esas personas también pintaran, y quizás también lo hicieran tan bien o como él o incluso mejor. Nunca se planteó esto, no creía que existiese alguien mejor que él, al menos en la pintura.

Todo cambió cuando llegó al colegio. No fue de repente, pues la pintura no fue en lo único en lo que destacó, y eso le dio algo más de tiempo, tiempo que necesitaba para seguir engañándose a sí mismo. Durante ese tiempo disfrutó pintando, y mostrando a otros lo que pintaban.

Ocurrió en una de las clases semanales de arte. Había hecho otro de sus fantásticos cuadros. Bueno, quizás no era fantástico pero sin ninguna duda era bueno. Ese día se había pasado de "artista", y como "artista" definía todo aquello que se asemejara con Dalí, su ídolo en la pintura y en la vida.

Estaban esperando el más mínimo fallo, lo más minúsculo para vengarse, y ese fallo llegó. No fue realmente un fallo sino una derrota. Y es que realmente para él significó una derrota. Alguien había pintado mejor que él, y era tan claro que hasta él mismo se dio cuenta.

Bajó la cabeza, avergonzado, antes de poder ver, y oír todas las risas burlas y resto de reacciones que, los oportunistas (que en este caso fueron todos) llevaron a cabo. Sí, había sido superado. Y sí, ahora se reían de él... Espera, ¿se reían de él? ¿De verdad era tan fuerte que las críticas no le hacían efecto alguno? La respuesta es mucho más simple:

Se había encerrado tanto en sí mismo tras el fracaso, que lo que pasaba fuera quedó fuera de su alcance sensorial...

Don't worry, Be happy!! =)

P.D: No pinto para nada bien, eso que quede claro xDD
P.D2: Me han hecho una propuesta para http://megagrupo.blogspot.com . La he rechazado, pero gracias de todas formas. Esto no quiere decir que vaya a rechazar todas las propuestas que me hagan ;-)

24 enero 2009

-| Relatos del presente |- "El error que casi comete"

He pensado: ¿A qué viene todo esto? No lo sé, pero GRACIAS!!

Y pensar que había estado a punto de dejar de escribir...
Habían llegado las vacaciones, aunque no por eso dejaría de escribir. Al contrario, tendría más tiempo para hacerlo. Sin embargo, ese año iba a viajar. Lejos, más de lo que nunca había estado de su casa, de la habitación donde escribía, de sus papeles, de su pluma...

Desde que era un niño le habían enseñado a que, cuando se hacía una cosa, o se hace bien, o mejor no hacerla. Y no iba a tener abandonado su tablón, ese que colgaba de una de las fachadas de su casa, donde clavaba todo lo que escribía.

Por eso, y aunque quizás se estaba arriesgando demasiado, recurrió a alguien a quien apenas conocía. Sí, había hablado con él alguna vez, le había contado algún secreto, pero todavía no lo conocía ni lo más mínimo. Había sido otra más de sus muchas decisiones egoístas, pero esta era la decisión de la que menos se arrepentía.

Gracias a ese "sustituto" su tablón no fue arrancado, y hoy en día se alegra de haberlo "contratado". Ahora, cuando camina por su paseo favorito, cuando mira y sonríe a las flores, y cuando las flores le devuelven la sonrisa, se acuerda de él (sí se acuerda de él) y agradece que haya continuado escribiendo.

Las pocas críticas que recibe le animan a seguir escribiendo, y sonríe, no puede evitar hacerlo cuando le dicen que le ha servido de inspiración a alguien, cuando le dicen que se sienten identificado con lo que escribe, incluso cuando le alagan a él en lugar de a su (ahora sí) amigo.

Me siento obligado a criticaros a vosotros también, y ahora hablo como escribidor. GRACIAS, GRACIAS y GRACIAS.
A quienes me leen, y más aún a los que comentan.
A quienes entran aquí por equivocación, y más aún a los que siguen "equivocándose"
A quienes me felicitan, y más aún a los que lo hacen varias veces, pero aún más a quienes lo hacen una vez, pero lo hacen de verdad.
A los fieles, que aumentan los contadores de visitas, y más aún aumentan mis ganas de escribir
A mí mismo, por no tirar la toalla ante algunas críticas hechas con mala intención (algunas pocas, la verdad)
Y como no, a FATMAN, y más aún cuando intenta plagiarme con las historias, porque eso me da más fuerza para escribir, para demostrarle que cada uno tiene su sitio y este es el mío.

A todos GRACIAS!! Nadie imaginó que llegaríamos a recibir tantas y tan variadas visitas.

Don't worry, Be happy!! =)

P.D: A todos: ¡¡GRACIAS!! (una vez mas)
P.D2: La palabra "escribidor", está sacada de (-| Relatos del presente |- "El escribidor")
P.D3: Quizás suene un poco mal eso de "cada uno tiene su sitio y este es el mío", pero espero que FATMAN pueda comprenderme.

15 enero 2009

-| Relatos del presente |- "Escribiendo sonrisas"

He pensado: Es cierto, ¿por qué es todo tan pesimista en este blog?

Pensando en lo repetitivo que era este comienzo, se sentó en su butaca. Su único propósito era escribir algo alegre, ya que muchos lo habían tachado de triste, y otros cuantos de emo, lo cual había hecho que se preocupara, quizás de sobremanera.

"Risa, chiste, profesor haciendo el tonto, sonrisa, carcajada..." Comenzó a escribir palabras para reflejar la mayor felicidad posible, y mientras escribía, realmente estaba feliz. Aunque si bien es cierto que en otro tiempo podía haber llenado páginas y páginas hablando de su felicidad, ahora no estaba en un mal momento, y se sentía bien.

Aun sintiéndose así, ¿cómo plasmar una sonrisa en un papel? ¿Qué escribir cuando quieres provocar una sonrisa a quien lo lee? Se supone que tendría que saberlo, pues él era escribidor(-| Relatos del presente |- "El escribidor). Sin embargo, hubo otro tiempo, en el que probablemente fuera no más feliz que ahora, pero sí feliz de distinta manera. En ese tiempo era capaz de arrancar sonrisas e incluso alguna que otra carcajada.

Ahora, cuando intentaba escribir algo más profundo, algo más "literario" (y las comillas son por si las moscas), en ese momento los nuevos lectores le felicitaban, mientras que los viejos ya ni siquiera le leían y lo tachaban de tristón. ¿Por qué?

Bien, todo tenía su razón. Había empezado a escribir en un momento triste, como un método para alegrarse. El fallo era que cuando estaba alegre no escribía, y si lo hacía, era de algo triste, de un problema pasado.

Tras leer esto, se dio cuenta de que otra vez su historia tenía un toque tristón, si es que la tristeza no era su tema principal. Así que empezó a escribir de nuevo.

¿Qué era lo que le llenaba realmente? ¿Con qué era totalmente feliz? Sí, había flores y, sí, hoy había estado muy cerca de ellas. ¿Era ese motivo suficiente para alegrarse? PUES SÍ! Si el pesimismo le había llevado hasta donde le había llevado, ahora el pesimismo se iría a tomar por saco. (Perdón por la expresión pero no sabría explicarlo mejor xD)

¿Acaso no tenía él tanto derecho como los demás a se feliz? ¿No valía tanto o más que los demás? A partir de ahora lo tuvo más claro: con una sonrisa por delante todo es mucho mejor. Ya había probado eso de que una sonrisa se contagia, y realmente esto le divertía. Hacía tiempo que no jugaba a eso, pero a partir de ahora iba a estar jugando constantemente. Iba a hacer lo que quería, que no es lo mismo que lo que le apetecía. Iba a hablar con quien quisiera, y mandaría a la vergüenza al mismo sitio que al pesimismo.

No era alguien nuevo, pero era alguien feliz!

Don't worry, Be so happy!!! =D

P.D: Esta actu es para playa, que fue la que me avisó de que me estaba volviendo triste.
P.D2: Como no, también para Jozu, para que vea que no soy emo y que también puedo intentar escribir optimistamente (esta palabra me la acabo de inventar pero da igual, agréguenla a mi nuevo diccionario xD)
P.D3: Les pido más que nunca que sean crueles con la crítica.
P.D4: Con lo de crueles me refiero a que no dejen de decir nada por miedo a qué voy a pensar, decir, contestarles... Simplemente hablen, quiero oírles

10 enero 2009

-| Relatos del presente |- "Mujer fatal"

He pensado: ¿Comerse una hamburguesa en un sitio apartado puede significar un castigo?

Había sido un iluso al pensar que podía dejar todo atrás de buenas a primeras. Había llegado a pensar que todo había acabado, y no se dio cuenta de lo equivocado que estaba hasta hoy mismo. Por primera vez se dio cuenta de que hacía falta algo más que un plantón y un par de discusiones para deshacerse de ella.

Aún recordaba el día en el que no había llegado a tiempo, pero más fresco en su memoria estaba el momento en el que, de un portazo, había cerrado la puerta, para más tarde pegar la oreja a ésta y escuchar las palabras que le hicieron darse cuenta de que ya era suficiente. "Sí, has dado un portazo, pero estoy segura de que ahora mismo estás con la oreja pegada a la puerta para seguir escuchándome".

No podía seguir mostrando debilidad, aunque la tuviera. Tenía que ser fuerte, o al menos tenía que intentar aparentarlo. Muchas veces se rebajó, se arrastró, para conseguir algo que nunca tuvo y, que cuando casi lo tuvo, no lo aprovechó. Ya había sido suficiente. Se acabaron las oportunidades, y esto se lo decía a él mismo. El hecho de que hasta ese día no lo hubiera conseguido significaba algo. No iba a seguir intentando algo que le había resultado inalcanzable durante todo ese tiempo

Hoy había tenido su primera prueba, y, sin ser un éxito, creía que la había superado. ¡Como se engañaba a sí mismo! De nuevo había intentado ser fuerte, y de nuevo casi lo consigue. Otra vez había llegado a debilitarse, con la diferencia de que esta vez dispuso de un tiempo para recuperarse y volver con la apariencia de "no me importas"

¿Pero le importaba? Sí y no. Por una parte, ni ella se merecía que le importase y ni él se merecía seguir jodido por el hecho de que le importe. Sin embargo, por otra parte, no podía quedarse indiferente de buenas a primeras. No podía convencerse a sí mismo de que ya no existía.

Afortunadamente, ese día contó con un amigo. No sabía que hubiera pasado si él no hubiera estado allí y, la verdad, no le hubiera importado que no estuviera allí para impedir lo que hubiera podido pasar. Puedes llamar curiosidad a esto, aunque no es más que otro signo de debilidad...


Don't worry, Be happy!

P.D: Quizás noten la actualización un poco espesa, y es que lo estoy.

04 enero 2009

-| Relatos del presente |- "El abuelo"

He pensado: ¿Cuál es el punto en el que el fin es tan importante que justifica todos los medios?

Aquella era su mecedora favorita. En ella podía pasar tardes y tardes acompañado simplemente de su leve movimiento pendular, pensando en todo lo que había hecho en su vida o sin pensar, con la mente en blanco concentrándose únicamente en el vaivén de su asiento.

Ese día tocó pensar. Y tocó pensar en el objetivo que se había propuesto en su vida, que aunque no tenía la seguridad de haberlo conseguido, ya era demasiado tarde para llegar a él. Tocó pensar también en cómo intento llegar a él, y lo que esto supuso.

Siempre había tenido la duda de si un solo objetivo en la vida era suficiente o si se necesitan más, y si bien siempre se decantaba por que todos los objetivos terminan por unirse en uno solo, siempre le surgía la misma pregunta, que podía tenerlo ocupado toda una tarde.

Esta vez tuvo claro eso, así que su mente se dedicó a sus objetivos y al cómo llegar a ellos. ¿Cuál es el punto en el que el fin es tan importante que justifica todos los medios? Muchas veces había hecho barbaridades con tal de conseguir sus fines, aunque al final resultara no conseguirlos. Nunca le importó cómo llegar a ellos, siempre y cuando llegara. ¿Aquello era correcto?

A su edad, no era capaz de decidirlo, ya que no recordaba todo lo que pudo haber hecho para conseguir sus objetivos y tampoco recordaba cuales de esos objetivos consiguió. Su pensamiento se interrumpió cuándo recordó cómo había conseguido, en su juventud, romper la barrera del miedo y de la vergüenza para hablar con esa chica tan especial. Aunque ahora mismo no recordara si alguna vez se había casado, o si habia tenido algún hijo.

Cuando su cerebro volvió a l cuestión que debería haberlo tenido ocupado esa tarde, lo tuvo claro. Todo fin justifiva los medios. Era un pensamiento egoísta, y lo sabía, pero era su penamiento al fin y al cabo y no quería ni se veía capaz de cambiarlo, ahora que era anciano.

Pero no aguantaba su pensamiento en cañas de egoísmo, que podían ser tan frágiles como duras. Él se apoyaba en columnas de experiencia, experiencia que adquirió tras buenos y sobretodo malos momentos, momentos que le enseñaron que sí, el fin justifica los medios, por el simple hecho de que él era el protagonista de su vida, y si bien tenía que tenía que tener en cuenta a los otros, tampoco eso significaba renunciar a nada por los demás.

Así que se levantó de la mecedora con las ideas claras, pidiéndole perdón a Dios (sí, a Dios) por ser egoísta, pero sabiendo perfectamente que de no haber sido así, no sería como lo era en ese momento.

La pregunta es, ¿Qué era él en ese momento? ¿En que situación estaba?

Don't worry, Be happy! =)

P.D: Con esto les quiero decir que sean fieles a ustedes mismos, que elijan un modo de vida y que no se dejen influenciar demasiado por el resto.

31 diciembre 2008

-| Relatos del presente |- "El escribidor"

He pensado: ¿Por qué no esperar a mañana para hacer esto? Pues porque yo mismo estoy impaciente por ver qué escribo.

Abrió la puerta de su despacho e inhaló su aroma. Olía a papel, a rotulador permanente y a plástico quemado, un aroma que provenía de su ordenador, que ya era un tanto viejo para la época en la que estaba.

Se sentó y busco entre los papeles de lo que había escrito, ojeándolos uno a uno y deteniéndose en los que menos recordaba y en los que más le gustaban, los cuales leía palabra por palabra, leyendo dos veces una frase si era necesario para entender qué quería decir y qué entiende ahora, cuando ya había pasado algo más de un año.

Tras haber mirado sus escritos uno por uno, se puso manos a la obra. Quería escribir algo distinto, ahora que el año daba sus últimos coletazos, algo así como un resumen, una conclusión del año que pronto acabaría. Pronto le surgió un problema: ¿Cómo hacer eso en forma de relato?

Hacía unos días, en la radio, escuchó una genial frase de un célebre escritor. "Yo soy escritor y escribo para no hablar". Era cierto pero, ¿cómo podía hacerlo? ¿Cómo trasladar de su mente a un texto algo que casi rozaba lo objetivo? Olvidó todas sus dudas, la frase de el escritor y comenzó a escribir como si nada. Al fin y al cabo, el no se consideraba escritor. Sí, era cierto que escribía, pero no era más que un escribidor, pues no se dedicaba a ello, y no lo hacía tan bien como ellos, por más que lo intentara.

"Un año más conlleva cambios, y en este último....". Arrugó el papel. ¿Qué se supone que estaba haciendo? Llevaba allí mas de una hora escribiendo y, ¿eso era todo lo que podía escribir? Intentó concentrarse, otra vez dando vueltas a la habitación. Volvió a sentarse. Se levantó de nuevo. Se sentó.

Se intentaba concentrar una y otra vez, pero cuando parecía haber llegado a su punto máximo de concentración, una melodía lo interrumpía: "When I was/a young boy/ my father/ took me into the city..." Lo más curioso era que hace un año, había escuchado por primera vez esa canción, y hoy, se sorprendió tarareándola. Sin haberla escuchado durante meses, aún la recordaba.

¡Bah! - dijo finalmente - Si alguien quiere hacer su valoración, que la haga. Yo no voy a escribir un juicio sobre mí mismo.

Don't worry, Be happy!!

P.D: A lo mejor es muy temprano pero...¡¡FELIZ AÑO A TODOS!!
P.D2: La canción es esta:

26 diciembre 2008

-| Relatos del presente |- "Exceso de confianza"

He pensado: ¿Se puede llegar a confiar demasiado en alguien? ¿Es bueno depositar toda tu confianza en una sola persona?

Aquella era la escena perfecta para un asesinato. Todo parecía haber sido preparado para ello: una calle desierta, un silencio absoluto, una víctima... Incluso una farola que parpadeaba. Por desgracia, el parpadeo de la farola terminó con ésta encendida, hecho que lo devolvió a sus pensamientos: flor, FATMAN y la horrible película que había visto esa noche.

A pesar del desastre cinematográfico, la velada no había sido para nada aburrida. Se había reído y había podido hablar de forma más seria, momentos en los que se dio cuenta de el posible exceso de confianza que podía existir, no en esas conversaciones, sino en la actitud de él en ellas.

Su actitud, si no le asustó, le sorprendió. Y no le asustó porque el exceso de confianza se lo impedía, pero podría perfectamente haberse asustado de sí mismo, ya que era capaz de depositar todo en su amigo, y casi dejaba en sus manos su futuro más próximo, mientras que a él siempre le había gustado trabajar sólo.

Las conversaciones con su amigo ya no se limitaban a palabras acompañadas de gruñidos sin sentido alguno que les hacían reír como idiotas. Y digo "no se limitaban" porque aún existen. Ahora, la conversación era más seria, más profunda, y en ella se trataban temas aparentemente sin importancia que, sin embargo, tenían vital importancia, al menos para alguno de los dos.

Pensando en esto, y mientras hablaba, no quiso poner en duda a nadie: sabía, o creía saber, que confiaba en la persona adecuada, y por eso pensó en hablar de la forma más adecuada, dándose tiempo para elegir cada palabra, aunque nunca estuvo seguro de la reacción que tendría al escucharle.

Pero, ¿era correcto? Sabía que la "función" de un amigo era estar ahí para ayudarle con lo que hiciera falta, pero... ¿y si se estaba aprovechando de él? ¿Y si no era más que otra persona utilizada para un fin? Estaba casi seguro que no, pues el fin para que lo "utilizaba" apareció después de empezarlo a utilizar.


Y tras escuchar todo lo que acababa de decir se dio cuenta de algo: no se conocía a sí mismo ahora que ya casi estaba seguro de que se conocía a la perfección. Esto le incomodaba, sabiendo como es él. Pero... si no sabía en realidad como era, ¿por qué le molestaba? ¿Acaso sí lo sabía?

No lo sé, por eso escribo.

Don't worry, Be happy! =)

P.D:Lo de la película del primer párrafo es cierto. Si creen que su tiempo tiene valor, no vean The spirit, realmente es malísima.
P.D2: Espero que me entiendan, esta actualización tiene demasiado contenido...

20 diciembre 2008

-| Relatos del presente |- "La despedida de un desconocido"

He pensado: ¿Por qué abandonar cuando ves que los otros "te superan"? ¿Por qué no luchar?

Esta vez sí había pasado en serio. Totalmente inconscientemente, se levantó y comenzó a dar vueltas por la habitación. Y digo totalmente porque a la tercera o cuarta vuelta se dio cuenta de que se había levantado. Esto le sorprendió mucho, pero no más que la carta que acababa de leer.

Como siempre, había mirado su buzón con una rápida mirada desde la ventana, y esta vez pudo ver la banderilla levantada: alguien había dejado una carta.
Indiscutiblemente, aquello era una despedida. No le gustó. Esperaba algo, distinto, algo más transcendente, algo más... Ella (estaba casi completamente seguro de quien era) fue una de las primeras en escuchar y criticar todo lo que salía de su boca, así como fue también una de las primeras en compartir plastilina, juegos y las primeras palabras con algún sentido. Escribió todo eso en el dorso de la carta que acababa de recibir, pensando que nada tendría sentido si se estaba equivocando de persona...

Tras varios segundos, los cuales pasó recordando, buscó un remitente. Le bastaba cualquier cosa: un nombre, una dirección un número de teléfono... Sin embargo sólo encontró una palabra, escrita a lápiz, como si quisiera que fuese borrada, aunque, como todos saben, el lápiz siempre deja alguna marca. Todo lo que había en ese sobre era "alguien..."

Nada más ver esto, arrugó el papel y carta y respuesta fueron a parar a la papelera. No podía obligar a nadie a que le escuchara. Además, no había dicho que dejaría de escucharle, sino que simplemente tendría una crítica menos, perdería la crítica más antigua, probablemente la que más lo conocía pues lo había visto en multitud de estados, tal y como había aconsejado al resto de críticos en su carta. Aquella era una gran pérdida para él...

También es una gran pérdida para este blog...

Don't worry, Be happy!! =(

P.D: Espero que todo esto solo haya sido un ataque de locura y no ocurra en realidad, si llegase a ocurrir, lo sentiré, y mucho.
P.D2: Sé que preferías a FATMAN (aunque insistas en que no), así que te informo de que FATMAN volverá en breve.
P.D3: Espero que comentes, al menos, esta entrada
P.D4: Los demás, no dejen de comentar, ya ven lo que importan...

17 diciembre 2008

-| Relatos del presente |- "Cómo dejar una vida atrás"

He pensado: ¿Por qué ocurren con tanta facilidad e inconscientemente cosas que has intentado hacer en otras muchas ocasiones, siempre sin éxito?

Caminaba por una estrecha acera, pensando en flores y en puertas, cuando encontró un papel cuidadosamente doblado que, aunque ya había sido pisado por varias personas (pudo reconocer la huella de unos converse all-star), produjo en él unas ganas locas de cogerlo.

Esta vez fue más fuerte que nunca y siguió de largo. Cinco pasos, eso fue lo que tardó en darse la vuelta y, a toda velocidad, abalanzarse sobre el papel con una agresividad más propia de un animal salvaje que de una persona, y persona lo incluía a él, aunque no estaba del todo claro.

Todavía en el suelo, se detuvo en mirar el título. "Como dejar una vida atrás". Nada más. Sólo ese título. El resto de la hoja permanecía en un blanco casi impecable, pues, fuese quien fuese el que dejó ahí ese papel, lo hizo con la picardía suficiente para que sólo fuera pisada el dorso de la hoja. O quizás solo fuera una coincidencia.

Coincidencia o no, continuó pensando en cómo dejar una vida atrás, y no tardó mucho en caer en la cuenta de que nadie mejor que él lo sabía, pues no conoce el mundo persona más desafortunada, gafe o con mala suerte.

Una cita. Sí, había tenido una cita. Bueno, más que una cita era... sí, era una cita. Una cita a las 19:30, una cita donde tenía la posibilidad de romper con su pasado, idea que nunca se le pasó por la cabeza. Una cita en la que pensó desde el mismo momento en que la concertó, pero a la que, sin embargo, no asistió.

Por eso se sentía desafortunado y realmente lo era. No creía en el destino pero ese día se vio obligado a hacer una excepción, pues le parecía (y aún le parece) imposible que se sucedan tantos imprevistos en tan poco tiempo, improvistos que cualquier otro día no habrían tenido significado alguno, pero que ese día significaron la muerte de su pasado.

Así fue como, levantando la vista del papel, y mirando ahora a todas aquellas personas que habían fijado su mirada en él, desde que se abalanzara sobre ese papel, se levantó, cogió el papel y lo rompió una, dos, tres y hasta cuatro veces, pensando que es absurdo querer dejar una vida atrás pues, además de imposible, el simple hecho de intentarlo causa más dolor que su existencia, y no quería, por increíble que parezca, que otras personas sintieran ese dolor que ya una vez le tocó sentir a él.

Don't worry, Be happy!! =)

P.D: FATMAN ya debería haber vuelto pero su "pequeño problema" lo está retrasando más d lo previsto.
P.D2: Intentaré actualizar con más frecuencia en Navidad, ya que me tomé unas vacaciones por adelantado xD
P.D3: Por último, hemos superado ya las 6000 visitas! Gracias a todos y seguid comentando! (o empezad, porque llevo casi unas semana sin recibir comentarios, lo que ha hecho que mi actualización se retrase)