11 agosto 2009
-| Relatos del presente |- "El jardinero"
Nadie le había prometido acudir al baile con él si conseguía una flor, no había ningún ruiseñor que fuera a ayudarle y tampoco él era Oscar Wilde. La flor era el objetivo en sí, y conseguirla lo alegraría tanto que no necesitaría ir al baile acompañado. Iría con su flor y bailaría con ella, como tantas y tantas veces había imaginado.
Hacía meses que deseaba tener la flor. Meses en los que la había observado dar pequeños cambios en su color, a cual mas bello. Se encontraba en un hermoso jardín, rodeada de otras muchas flores de diferentes tipos, y ninguna se equiparaba con su belleza. ¿Quién no querría cogerla? Fue esa su intención en las primeras semanas que pudo verla con ese nuevo color (¿o con esa nueva mirada?). Sin embargo, desistió en ello cuando, destrozado, observó como un jardinero la custodiaba y, eso sí, se aseguraba de hacerla feliz y más hermosa cada día.
A partir de ahí se alejó, principalmente para protegerse a sí mismo. Sabiendo que había un jardinero que la protegía, era un tontería arriesgarse a llevarse un golpe con un rastrillo. O peor aún, un rechazo por parte de la flor que tan bien se sentía siendo cuidada por su jardinero.
Todo ocurrió una noche, mientras el jardinero se entretenía escuchando música, música que resonaba en todo el vecindario. Tal y como había planeado, se acercó a ella tras observarla largo tiempo desde la distancia. Habló con ella, la música les acompañaba y bailó. Se lo pasó bien y le pareció que ella también lo hacía.
El tiempo voló, junto con la música que aún sonaba, y un grito lo despertó de su ensimismamiento. Provenía del jardinero, que se acercaba a él. Sintió miedo, y esperó lo peor, pero no se acobardó y se dirigió hacia él. ¿Sería un golpe certero y doloroso? ¿O quizás se ensañaría hasta dejarlo en el suelo totalmente abatido? Fuera lo que fuese, se preparó para un posible ataque.
Los diez metros que los separaban se convirtieron en cinco, en tres, en dos metros. "Eso me pasa por meterme donde no me llaman" pensó. Un metro... Ambos se miraron a los ojos durante un momento, y sorprendentemente, el jardinero le tendió una mano, que el cortésmente aceptó y le dijo: "Cuidala..." Tras esto se marchó, ante la incredulidad y los balbuceos de alguien que no sabía como agradecer este gesto, si bien dudaba de si fuera verdad o no...
Ahora no había jardinero, así que solo necesitaba unas buenas tijeras de podar para poder llevar a esa chica flor a cualquier baile.
Don't worry, Be happy! =)
P.D: Dudo que lea esto, o que se pueda reconocer pero: Jardinero... , Gracias.
P.D2: ¿Qué mejor forma de volver?
01 agosto 2009
La espera
Delante de él se encontraba la felicidad. La puerta que se alzaba frente a sus asombrados ojos le llevaría al camino de la absoluta paz que tanto tiempo estubo buscando, o en cierta forma esperando.
Ya pesar de que ya la había encontrado al fin, la puerta no se abría, ni siquiera parecía poder estar a punto de hacerlo.
No tubo más remedio que esperar, como lo había estado haciendo hasta ahora.
La espera fue larga y solitaria. Echaba de menos a sus amigos y a su familia, y sobre todo echaba de menos esa sensación que produce el estar feliz, puesto que durante todo el viaje no había alcanzado a sentirse feliz.
Acabó sentándose para hacer más cómoda la espera, pero este pensaba que solo tardaría unas horas, que la puerta acabaría abriéndose y mostrando su preciado interior.
A pesar de su creencia, la puerta tardó en abrirse más tiempo de lo que el pensaba. Pasaron segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años y no ocurría absolutamente nada.
Habían pasado ya casi cinco años, y fue cuando el chico se dio cuenta de que había estado desperdiciando su vida en ese lugar con la espera de la felicidad que, sí que acabaría abriéndose, pero el no tener consciencia de cuando lo haría le hacía sentirse cada vez peor.
Y es por ello que decidió alejarse. Saltó al vacío atravesando las nubes y cayendo en dirección a la tierra.
Había pasado parte de su vida buscando ese lugar, pero ya no podía aguantar más tiempo, ya no podía seguir esperándola.
Puesto que nada dura eternamente, ni siquiera esa ridícula búsqueda de la felicidad que acaba estando donde menos creemos.
THE WORLD IS NOT ENOUGH
29 julio 2009
El cuaderno
Se despertó sobresaltado, había tenido una pesadilla, una pesadilla muy real. Empapado en sudor se levantó silenciosamente de la cama. No había nadie en la casa, pero sentía que podía despertar a alguien.
Miró el reloj que estaba en el cuarto de estar: eran las 5 de la mañana. A duras penas caminó por la casa para conciliar el sueño, sin embargo, no se durmió......sabía que tenía algo que hacer.
Una sensación de inspiración iluminó su mente. Fue directamente a su habitación buscando un cuaderno y un bolígrafo. El cuaderno había sido usado más de una vez, y por el tipo de caligrafía daba la sensación de que no era la primera vez que había escrito a esas horas de la noche.
Apoyó el boli sobre una de las hojas del cuaderno, y como poseído empezó a escribir. Sin pensar prácticamente en nada, las palabras, las palabras salían solas de su mente.
No apartó la vista en ningún momento, y tan siquiera de daba cuenta de lo que estaba escribiendo, puesto que su mente estaba completamente en blanco. Como curiosidad decir que en su cabeza solo resonaban ese tipo de canciones que había escuchado entre grupos de góticos que iban por la calle, aquel tipo de canciones con las que era raro escribir un relato romántico.
Sin embargo, lo que escribía era mucho más que un relato romántico: en él reflejaba sus pensamientos, sus deseos, su sufrimiento. Todo lo que sentía por ella quedaba reflejaba en ese cuaderno.
Al final, dejó de escribir. Ahora su mente estaba despejada y libre de esa carga. Se había, de una forma y otra, desahogado.
Le cayó una pequeña lágrima en la hoja del cuaderno. Tenía ganas de romper a llorar, pero no era su intención. Cogió el cuaderno y lo cerró. Pero lejos de dejarlo para seguir escribiendo otro día, su mente se trastornó, y empezó a romper el cuaderno en en pequeñas partes, con el fin de que no quedara rastro de él.
Nadie más leería sus pensamientos, nadie sabría lo que él sentía por ella, ni siquiera ella, que nunca acabaría por comprender lo mucho que había sufrido levatándose a las 5 de la mañana intentando descargar su rabía en aquel cuaderno.
Viviría solo con sus pensamientos.......eternamente.
THE WORLD IS NOT ENOUGH
....
Sentía que le vigilaban, que le observaban desde cualquier lugar. A cada paso que daba sentía que era el blanco de todas las miradas.
Decidió encerrarse en su casa y huir del mundo que tanto daño le había hecho. Sin embargo, era él mismo el que se hacía daño huyendo de todo el mundo.
Sin nadie con quien compartir sus temores, sin nadie con quien poder disfrutar cada momento....Calló de rodillas y rompió a llorar en soledad.
LLevaba tanto tiempo buscando a ese alguien especial, llevaba tanto tiempo alejado del mundo y perdido en sus recuerdos, que se olvidó lo más importante.
No se molestó en encontrarse a sí mismo. y lo que tanto ansiaba encontrar no era alguien especial en su vida.
Se estaba buscando a sí mismo, pero ya era tarde, puesto que él ya había cambiado completamente.
THE WORLD IS NOT ENOUGH
Dura despedida
Su mente le taladraba con todo tipo de pensamientos: "Ahora no es el momento", "No lo hagas", "Lo echarás todo a perder".
Ahí estaba, de pie, frente a una estatua con apariencia de pesona, la cual le miraba directamente a los ojos. Sentia que tenía que hacerle alguna reverencia o algo así, y sin embargo permaneció inmovil, como sumido en un profundo sueño.
Todo a su alrededor no era más que oscuridad, sólo estaban él y la estatua con forma de persona, mirándose fíjamente mientras que a su alrededor reinaba un siniestro silencio.
Parecía incluso que el tiempo se había detenido, y por alguna extraña razón el chaval se sintió.....tranquilo. Como si todo lo demás no tubiera importancia, como si todos sus problemas se hubieran acabado y dieran paso a la paz que llegaba cuando el sol hacía su aparición en la lejanía.
Pero algo ocurría, la estatua empezó a desaparecer, poco a poco y el chaval no podía hacer nada por evitarlo, puesto que de su mente surgieron las palabras "Abre los ojos".
Y así fue, como despertando de ese extraño sueño, abrió los ojos. Ya no había estatua delante de él, ahora solo se encontraba una hermosa joven que le miraba sonriendo.
La miró fijamente, como si no la hubiera visto en años. Sintió el impulso de besarla efusivamente, sentir cómo el tiempo se detuviera una vez más.
Pero al final, lo que le dio fue un abrazo, puesto que aún........no había llegado el momento.
THE WORLD IS NOT ENOUGH
09 julio 2009
-| Relatos del presente |- "Vicioso"
Llevaba años enganchado a los cigarros. No conseguía dejarlo de ninguno de los métodos. Había probado con parches de nicotina, también con chicles, incluso lo intentó a pelo, sin tomar nada. No había manera de que el vicio cesara.
Fumar lo mataba, pero le daba la vida. Si fumaba, sus pulmones se retorcía, junto a su cuerpo, en unos ataques de tos en los que casi convulsionaba inmerso en un ataque epiléptico. Pero si no lo hacía, las convulsiones llegaban a él a través del enorme mono que le invadía. Fumar lo estaba matando, y decidió ir al médico, a hacerse un par de chequeos rutinarios.
"Parece que tiene una masa anormal en ambos pulmones, cuyo tamaño es increiblemente grande. Es casi un milagro que siga respirando. Tendremos que hacerle una biopsia, para confirmar si efectivamente es de origen cancerígeno o se trata de un quiste excepcionalmente grande, aunque, con este tamaño, podemos esperar cualquier cosa"
PLUM! Un ladrillo cayó sobre su estómago. Había llegado el momento de olvidar el cigarro. ¿Cómo lo haría? Buena pregunta. Lo había probado todo, y nada funcionaba. No merecía la pena esperar a los resultados de la biopsia, pues la masa era increiblemente grande, y la posibilidad de que la masa anormal no tuviera su origen en la nicotina o el alquitran de los cigarros era prácticamente nula.
Se decidió por la alternativa más impensable, la más arriesgada, la más estúpida. La ÚNICA que tenía. ¿Cuál? Otro vicio. Como dice el refran: "A rey muerto, rey puesto". Pues su rey no estaba muerto pero lo iba a asesinar, y el trono necesitaba otro rey, pues los parches y chicles milagrosos no habían conseguido que éste se calmara.
La evolución fue increible. Estaba tan concentrado en su nuevo vicio que ni siquiera cuando veía a alguien fumando sentía la más mínima ansiedad. Había abandonado un vicio y había adquirido otro, mucho más sano y que lo mantenía ocupado 24 horas al día. Ni siquiera prestaba atención a los spots televisivos que "le metían por los ojos" las ganas de retornar a su anterior vicio.
Casi se sorprendió cuando recibió una llamada de la consulta del médico, para decirle que los resultados ya estaban y que tenía cita para esa tarde. Entró en la consulta y la espléndida sonrisa del doctor ya le anunciaba buenas noticias. La radiografía había fallado, y no tenía absolutamente ningún tumor, quiste ni masa anormal en los pulmones.
Sin embargo no se alegró los más mínimo. Tenía un nuevo vicio, y éste le era suficiente para seguir viviendo. No volvería a recaer nunca más. Y aquella fue su primera prueba de fuego, cuando el doctor, dirigiendose hacia él y sacando del bolsillo una cajetilla de color rojo le dijo:
-¿Le apetece un cigarrillo?
Él se marchó sin despedirse. Había vicios más sanos, y él ya había aprendido a elegirlos y convivir con ellos.
Don't worry, Be happy!! =D
P.D: NO fumo y NUNCA he fumado. METAFORAS!
P.D2: Sí, sigo vivo...
02 julio 2009
Búsqueda
Andaba en busca de la luz. Pero fue esa busqueda lo que le hizo convertirse en una mala persona.
Sin embargo, cuando lo descubrió ya era demasiado tarde, puesto que la oscuridad ya se había apoderado de él por aquel entonces.
P.D: Este verano se me plantea muy complicado para actualizar con mayor frecuencia.
P.D 2: La canción es parte de la banda sonora de la película "9", cuyo trailer podéis ver en mi blog.
25 junio 2009
Decisión
Observó su móvil: ningún mensaje ni ninguna llamada. No se sorprendió en absoluto, aunque siempre albergaba la esperanza de que de vez en cuando su móvil diera señales de vida y le mostrara lo que verdaderamente quería.
Por mucho que se intentara colocar las mantas, el calor mañanero hizo que se acabara levantando. Al fin y al cabo, no podía pasarse todo el día durmiendo, ¿o quizá sí? Seguramente lo averiguaría otro día.
Encendió su ordenador en busca de un correo electrónico, el cual tampoco recibió. Llegó a pensar que quizá sería la última persona viva del planeta, puesto que parecía que nadie se comunicaría con él.
Sin embargo, lo último que pensaba era en que cualquier amigo e incluso "conocido" intentara contactar con él, puesto que a él solo le interesaba una única persona.
Tras arreglarse lo suficiente como no parecer un yonki, salió a la calle para que le diera el aire. Al poco, el móvil le acabó sonando. Se encontraba extasiado, por fín recibiría ese mensaje que tanto estaba esperando. El chasco llegó cuando el mensaje no era más que publicidad.
Acabó por darse por vencido, y que por mucho que quisiera que ese mensaje llegara, nunca llegaría. Lanzó el móvil hacia el mar, y sintió como la enorme carga que se había apoderado de él desaparecía.
No sería fácil seguir adelante, pero él no podía seguir esperándola más tiempo.
THE WORLD IS NOT ENOUGH
21 junio 2009
Toda la eternidad
Había sufrido un accidente, un coche le atropelló, aunque tampoco hizo muchos intentos para esquivar al impacto, ya que su objetivo era acabar con su patética existencia.
En parte se sentía defraudado de no haber conseguido su objetivo, pero por otro lado creyó que todo había sido producto del destino, y que quizá mereciera otra oportunidad.
Notando cómo su cuerpo empezaba a activarse de nuevo, hizo un gran esfuerzo por abrir los ojos. Un resplandor le cegó durante su frustrado intento de ver la luz. Escuchaba los gritos de personas conocidas que gritaban cosas como "Se ha despartado" o "Gracias a Dios".
El resplandor acabó cesando, y pudo distinguir la silueta de una persona, concrétamente una chica, la cual se encontraba muy cerca de él y le miraba con una expresión de felicidad que pocas veces había visto reflejada en ella.
Sintió cómo el tiempo se paraba. Sintió cómo ese cruce de miradas parecía durar eternamente. Aunque lamentaba no tener una menor cara de idiota en ese momento, le ilusionó la idea de que a pesar de ello no dejaban de mirarse pese a las circunstancias.
Deseó decirle algo, decirle cuanto la quería, cuanto la amaba, y cuanto daría por estar con ella y verla sonreír con la misma sonrisa con la que le miraba en ese preciso momento.
Recordó una frase que había visto una vez en un libro, y que al principio le parecía una chorrada, pero que con el tiempo fue encontrándole cada vez más un significado.
"Solo busco un momento que dure eternamente"
Al fin y al cabo, merecía la pena seguir vivo.
THE WORLD IS NOT ENOUGH
12 junio 2009
Un gran salto
Un chaval observa el paisaje desde las alturas, desde la montaña en la que le permitía contemplar el hermoso paisaje que se encontraba a pocos metros de él.
Pensó que era el mejor momento de su vida, se encontraba perfectamente, y una melodía sonaba en su interior, una canción que le causó una gran impresión la primera vez que la había escuchado. El viento soplaba suave, y la brisa parecía acompañar al entorno en el que se encontraba.
Sin embargo, a pesar de la absoluta tranquilidad, a pesar de la melodía que sonaba en su interior, no había venido hacia allí para relajarse. Solo quería un lugar tranquilo para poder pensar en ella sin que los problemas le hicieran lamentarse y dejar todo atrás.
Caminó un poco más hacia delante, casi podía sentir cómo la sensación de altitud lo abrumaba, ya que tenía los pies a pocos centímetros del vacío que le haría caer a gran altura. Pero no tenía miedo.
Recordaba ese momento en el que la conoció, tan hermosa y tan delicada que casi podía fundirse en su mirada que tanto le debilitaba. Recordó ese momento en el que le dijo "Te quiero", y en el que ella le contestó: "Y yo, yo tambien te quiero". Significó tanto para él en ese momento que hubiera deseado que se congelara el tiempo para poder darle un beso que durara eternamente.
Finálmente, dio el último paso, e inevitablemente cayó. Cayó a tanta velocidad que pensaba que la corriente de aire le arrancaría la cabeza, preocupándole más esto que el impacto contra el suelo en sí.
Extendió los brazos, y con un impulso...voló. Contemplaba la ciudad desde las alturas, pero para él ya había acabado el momento de pensar. Se dirigió hacia la casa de su chica, donde la observaba siempre desde la ventana de su habitación.
Esta vez, la chica se dio cuenta de su presencia, se levantó de la cama y fue directamente hacia la ventana, abriéndola con gran nerviosismo. El chico se encontraba en el aire, con los brazos apoyados en el alféizar de la ventana. Se miraron cara a cara, y esta vez fue la chica quien habló primero, casi emocionada.
"Te quiero".
THE WORLD IS NOT ENOUGH
P.D: Dedicado a Mariela, quien me dijo que continuara con este tipo de historias.
11 junio 2009
El pensamiento negativo
Se encontraba tambaléndose, observando su reflejo en los charcos que en el suelo se podían ver con claridad. Un vagabundo que se encontraba en el suelo observó al joven.
-¿Te encuentras bien, chico? - Parecía irónico que un señor en su situación le preguntara eso a un chaval que parecía encontrarse bien en cuanto a lo económico se refiere. Sin embargo, la respuesta del chico no tardó en pronunciarse.
-¡No se me acerque! - El hombre se encontraba tumbado en el suelo cubierto por uno pedazos de cartón, así que no se encontraba en disposición de acercarse a él.
El chaval siguió moviéndose por la calle, hasta llegar a un pequeño cruce por el que circulaban coches muy de vez en cuando. Pensó que ese era el sitio idóneo para pensar.
Recordó cómo había llegado a encontrarse en esa situación, aunque su último deseo era recordaro, por lo que siguió andando, adentrándose esta vez en la carretera.
Todo lo que se había esforzado por seguir adelante, y una vez sus esfuerzos que veían obstaculizados. El sueño de su vida se alejaba cada vez más de él, y sus esperanzas de convertirse en alguien parecían desvanecerse con el paso del tiempo.
Pensó que quizá se quejaba demasiado, que no debía de sentirse así, que aún le quedaban muchas oportunidades.
Pensó que no valía la pena, puesto que la historia se repetía una y otra vez.
La solución parecía volver a fastidiarse y a volver a intentarlo otra vez, aunque se encontraba ya harto de todo. Las pocas personas que paseaban por el lugar lo miraban con gesto indiferente y llegó incluso a escuchar comentarios entre ellos al estilo "qué chico tan raro" o "parece un idiota lamentándose".
La cabeza le taladraba. Pensaba en volver a su casa. Vio cómo un coche se acercaba a toda velocidad hacia él, así que se apartó de la carretera. Sin embargo este impulso no duraría mucho, puesto que antes de que el coche pasara de largo, el chico se lanzó de lleno contra él.
El impacto hizo que la sangre se desparramara contra el cristal del coche y contra el suelo.
Sin embargo, todo era un sueño.
THE WORLD IS NOT ENOUGH
10 junio 2009
-| Relatos del presente |- "Normal"
Aquel era un chico totalmente normal.
Acudía cada día a un instituto totalmente normal, con otros chicos normales.
Tenía una normal relación de indiferencia con todo sus compañeros, pero como todos decían: "Es normal, nunca nos habla".
Sus notas eran extraordinariamente buenas , pero como todos decían: "Es normal, nunca sale de su casa".
Así supo que era un chico normal
En su casa también era un hijo normal.
Era normal para él ser agredido por su padre. Siempre su padre, aunque su madre nunca intercedió por él. Quizás por miedo, quizás porque ella también recibía ese tipo de caricias. "¡¡Es normal que me enfade!! ¿No lo ves? ¡Pero si parece retrasado! ¿Es este niño normal o qué? ".
Nunca entendió porque su padre dudaba de su normalidad, si en el instituto todos lo tenían claro.
Además, lo normal era que cada tarde acudiera a un club de ajedrez.
La reunión comenzaba siempre a las cinco de la tarde, pero normalmente llegaba una media hora antes, se sentaba en su silla de siempre, frente a la ventana, y espera con los ojos fijos en sesenta y cuatro casillas blancas y negras.
El resto de miembros, a pesar de que ya lo esperaban, lo miraban siempre con extrañeza. Habían acordado hace algún tiempo el turnarse en jugar con él, y ese día le tocó al profesor, por lo que la partida sería algo más normal que cuando jugaba con los otros, pues les ganaba de calle y en poco tiempo.
Su forma de jugar si que no era normal. Parecía, visto desde fuera, que movía el tablero en vez de las fichas, pues se anticipaba a todas las posibilidades de movimiento del contrario y respondía con una rapidez anormal, sin cometer ni un solo paso en falso.
Aquella partida, que normalmente duraba entre treinta y cuarenta y cinco minutos, esta vez casi no llegó a los diez. El chico se levantó y se fue a casa, como después de cada partida, dejando a su profesor con la boca abierta y al resto de miembros totalmente anonadados.
No sólo había ganado al mejor ajedrecista de la ciudad en diez minutos, sino que sus fichas, siempre las negras, dibujaban perfectamente sobre el tablero una palabra: NORMAL
¿Era este chico normal? No lo sé, no lo conozco
Don't worry, Be happy!! =)
P.D: Estoy a final de curso y muy muy ocupado, no sé como he sacado tiempo para escribir
P.D2: Nunca se me ha dado jugar al ajedrez...
07 junio 2009
Zona de guerra
El sonido de granadas estallando, y de los gritos de los hombres que iban cayendo uno a uno hacía de la situación una auténtica cacería, parecía que se acercaba el final de sus días, y todo aquello por lo que habían luchado estaría a punto de acabar.
Sin embargo, el único que sería consciente de este hecho sería uno de los soldados que se situaba detrás de los demás con el objetivo de disparar con el francotirador. A través de la mirilla observaba como el pelotón se iba dividiendo e iban cayendo bajo el fuego cruzado.
La cosa empeoró cuando una bala alcanzó al brazo del líder del equipo, el cual cayó herido en el suelo. Los pocos hombres que quedaban fueron testigos de cómo su líder caía en el suelo retorciéndose de dolor. En un principio se quedaron en blanco y no sabían lo que hacer, enseguida fueron a socorrerle y a llevarlo a una de las barricadas.
El hombre que apuntaba con el francotirador había observado la escena, eran pocos hombres los que quedaban en pie. Uno de los enemigos le disparó en el hombro desde lejos. Gritó de dolor, la sangre le salía despedida y vio toda su vida pasar delante de sus ojos.
Estaba seguro que al igual que al líder los demás acudirían a ayudarle si escuchaban sus gritos, sin embargo, no fue así. Nadie acudió a su ayuda, aún cuando el dolor hizo que unas lágrimas brotaran de sus ojos. "¿Por qué", se preguntaba.
"¿Por qué nadie me ayuda? ¿Por qué al líder sí? ¿Realmente necesitábamos un líder?", fueron las preguntas que brotaron en sus últimos segundos de vida. Se dio cuenta que nadie acudiría en su ayuda y que por mucho que gritara nadie se iba a preocupar por él por mucha amistad que hubiera entre los soldados.
Sólo ayudaban al líder.
Sintió cómo su mundo se apagaba lentamente ¿Había muerto como un héroe? La cuestión es que acabó dándose cuenta que nadie se preocuparía por él.
Estaría solo incluso en los últimos momentos.
Sus ojos acabaron cerrándose léntamente y al fin: murió.
THE WORLD IS NOT ENOUGH
04 junio 2009
Sin salida
No quería saber nada de nadie ni escuchar esas famosas palabras que tan poco le ayudaban en momentos como ese: "No te preocupes", "Todo saldrá bien", "Nunca te rindas". Eran frases que a sus oídos sonaban como simple "mierda" que solo le ayudaban a intentar olvidar lo patética de su situación.
Muchos pensarían que su estado estaría injustificado debido a lo aparéntemente no tan grave de la situación. Sin embargo, nadie tenía en cuenta los factores externos, aunque en el fondo lo que pensaran los demás no le importaba en absoluto. Es más, desearía que pasara el sufiente tiempo como para que, llegado el día, se deshiciera de todos esos desgraciados que han hecho de su vida un contínuo infierno.
Siempre quizo levantarse y demostrar lo que pensaba de los demás, aunque nunca tubo valor para ello, en el fondo pensaba que no merecía la pena, pronto se alejaría de todos ellos y se olvidaría de sus caras.
Se había quedado encerrado en su casa, la cual estaba complétamente a oscuras. No pretendía salir, pero también sabía que no tardaría mucho.
Pasaron horas, y sus pensamientos estaban en otra parte. "¿Cómo había acabado en esa situación?"
Finálmente, viendo que el hecho de intentar alejarse de los problemas no servía en absoluto, decidió levantarse. Al fin y al cabo, las había pasado peores, pero a medida que su vida avanzaba de daba cuenta de que esas situaciones cada vez las iba afrontando peor.
Cogió el arma que se encontraba en el suelo y que horas antes había lanzado con rabia. Abrió la puerta y salió al exterior. Le hubiera gustado aprender alguna lección de lo sucedido, sin embargo, su rabia no hacía más que crecer.
Sólo tenía que resistir un poco más. Al fin y al cabo, ¿qué era para él un poco más de sufrimiento que una simple distracción?
THE WORLD IS NOT ENOUGH
P.D: Yo me entiendo, buscadle algún tipo de sentido si queréis xD
P.D 2: Gracias por las más de 10.000 visitas
01 junio 2009
ESPECIAL 10.000 VISITAS
Después de casi dos años, hemos llegado ya a la cifra de las 10.000 visitas. No es un número demasiado grande para el tiempo que lleva punkono, pero me siento satisfecho de haber llegado a ese punto.
Por eso les quiero agradecer su atención de una forma especial, con una historia excepcionalmente larga. Cabe mencionar que ganó recientemente un concurso literario.
Probablemente les suene, y es que es una versión "extendida" de un relatos, escrito a mediados de marzo, y titulado "Vuelta atrás". Este título también le da nombre a esta nueva historia.
Aquí la tienen:
Una vez hubo visualizado lo que iba a hacer, cogió la que sería su última bocanada de aire y su vello se erizó, como si le pidiera clemencia, como si supiera de antemano el error que iba a cometer, como si predijera que esa señora de negro se le acercaba... Ignorando éstas y otras muchas sensaciones que lo aferraban a la vida, y secándose una última lágrima que apenas había recorrido un cuarto de su rostro, olvidando todo, se lanzó al vacío. Inmediatamente después la cuerda oprimió su tráquea y quedó suspendido en el aire, perdiendo el absoluto control de su cuerpo. Por suerte, o por desgracia, el impulso inicial bastó para que la banqueta cayera al suelo. Ya no había vuelta atrás.
La habitación se tornó oscura y borrosa. Se conservaba consciente, aunque no por mucho tiempo, y los recuerdos se arremolinaban, dejándole durante eternas centésimas de segundo una imagen congelada, un fotograma de la película de su vida. Su mente, como despedida, le rendía un homenaje a toda una vida juntos.
El techo se desvanecía, perdía el conocimiento, pero no quedaba en un vacío de color negro azabache, sino que su mente lo encerraba en sí mismo, llevándole hasta el momento en el que, en una clase vacía, se encontraba hablando con un profesor vestido con camisa de cuadros y pantalones de pana, pero cubierto casi por completo por una extraña bata blanca:
- ¿No crees que esta vez te has pasado? – le decía. Hablaba con voz autoritaria, pero suave a la vez, como la de una madre que reprende a su hijo por una pequeña travesura mientras éste le sonríe pícaramente. La única diferencia estaba en que la travesura no era ni mucho menos una travesura, tampoco era pequeña y el niño, que era él mismo, no sonreía en absoluto.
- Sí… - lo dijo casi en silencio, y la afirmación quedó ahogada por un sollozo.
- No quiero hacerte sentir mal, porque tú sabes hacerlo solo, y tampoco quiero quitarle importancia al asunto, porque tiene y mucha, solo te diré que…
-¿Qué? – atisbó un haz de luz al final del túnel, sintió que tenía la posibilidad de escuchar una excusa que le permitiría escapar de toda reprimenda.
- Que eres idiota – respondió serenamente. No significó un insulto, pero pudo tomarlo como tal y así lo hizo.
Llevaba suspendido unos 30 segundos y empezaba a notar los efectos de la falta de aire. No necesitaba un espejo para saber que su cara, al principio roja, había empezado a tornarse morada. De nuevo se vio en medio de un remolino de recuerdos, de los que solo distinguió algunas caras. No sabía cómo ni por qué, pero logró parar el remolino, y concentrarse en identificar una de ellas. Se trataba de la cara de un muchacho de su misma edad, pero que le doblaba en peso y estatura y al que podía haber considerado su mejor amigo de no haber sido tan egoísta como para tener amigos:
- Tío, te has pasado tres pueblos. – lo decía con el tono más autoritario que podía utilizar, pero con un deje de cariño en su voz, pues no quería hacer daño a su amigo
- Lo sé y me siento mal. – reconoció. – No tanto conmigo mismo como debería, sino por ella, porque se ha chivado.
- ¿Chivado? – le lanzó una mirada muy significativa y prosiguió. – Se lo has puesto en bandeja. Sabes que te odia, y le has dado la oportunidad perfecta. ¿A quién se le ocurre escribir todo aquello en un avión de papel?
- Cierto, soy idiota pero… ¿Soy un delincuente? Dime, ¿lo soy?
- Te has comportado como tal.
- Es todo lo que necesitaba oír. – lo dijo con el tono más frío que pudo, arrastrando cada palabra, intentando hacer daño en cada sílaba, esperando que se arrepintiera de haberlo reconocido como delincuente y que le pidiera perdón.
Recuperó la sensación de soledad que sintió en ese momento. Si hasta entonces casi se había acostumbrado a vivir sin depender de nadie, ahora la verdad le caía como un ladrillo en la cabeza, y lo enterraba en una tierra ya de por sí débil, en una sensación que, aunque estaba siendo recordada, solo pudo ser interrumpida cuando, tras un movimiento brusco, notó que una pocas gotas de sangre resbalaban por su garganta. La angustia lo mataba. Sentía que el fin estaba cerca y lo aguardaba. No podía más que esperar a que todo acabara, y que acabara tan pronto como fuera posible. Sintió que ese momento estaba cerca, pues pensó que el dolor que soportaba en su cuello iba a matarlo antes incluso que la falta de aire.
Haciendo un esfuerzo casi sobrehumano, pidiéndole un último favor a la vida, se sumergió de nuevo en la inconciencia, en busca de ese estado en el que veía los recuerdos pasar por delante suyo. De esta manera, trataba de agarrarse a un último recuerdo. El más importante de todos en los que se había detenido. El que probablemente sería la causa de su muerte, la causa de que ahora estuviera colgando a escasos treinta centímetros del suelo, con una soga en el cuello que le producía un dolor atroz y que le impedía respirar por completo. Pudo reconocer unas manos como suyas que doblaban un papel, dándole forma de avión. Sin dudarlo dos veces, pero sin saber cómo, se adentró sin miedo alguno en ese recuerdo (¿Para qué tener miedo si ya estaba muerto?):
Se encontró en una situación que no había experimentado en su vida. Se veía a sí mismo, pero, ¿qué es lo que oía? Escuchaba dos voces discutiendo acaloradamente. Parecería algo normal, salvo porque se encontraba en una clase de adolescentes que atendían a una aburrida lección de historia impartida por el profesor con la voz más monótona que jamás había escuchado. Sin embargo, mientras sólo atendían unos pocos y mientras la gran mayoría, recostados sobre las mesas, miraban distraídamente al techo o simplemente cerraban los ojos en un intento desesperado de escapar de aquel calvario que era la Alta Edad Media, en su cabeza se estaba produciendo una salvaje lucha bien-mal, aunque parecía que sólo estaba haciendo un avión de papel. Eso sí, doblándolo con un poquito más de rabia de lo que sería habitual.
No era la típica escena de un ángel a la derecha y un demonio a la izquierda. El enfrentamiento se producía dentro de su cabeza, sin distinguir el lugar y ni siquiera que voz era la buena y cuál la mala, pues ambas eran la misma voz: su conciencia. Se concentró ahora en el papel que tanto se esforzaba en doblar. Distinguió una serie de insultos, unos tras otros, escritos de su puño y letra. Un escalofrío recorrió su espalda (no supo si la que colgaba de la soga, o la del recuerdo).
Qué arrepentido estaba de aquello. ¿No había vuelta atrás? Siempre reconoció que era una estupidez. No el qué, sino el cómo. Si hubiera pronunciado las mismas palabras a la misma persona y en presencia de algunos testigos, quizás todo hubiese sido menos. Pero, ¿cómo pudo ser tan estúpido como para escribirlas, y aún más para lanzárselas en forma de avión de papel? Estaba dejando evidencias escritas, que no iban a pasar impunes a la vista de quienquiera que las viera.
Ahora no podía cambiarlo, y la impotencia dejó caer un par de lágrimas, que se mezclaron con las ya producidas por el dolor. Había cometido un error, y había puesto demasiado alto el listón de su castigo. ¿Es la muerte un castigo ejemplar, aun cuando se la deseas a otra persona? No lo creía, pero como dijo una vez: “Si todos terminásemos lo que nos hemos propuesto hacer, habría muchos menos idiotas en el mundo”. Eso era él, otro idiota. Quizás con algo más de determinación, pero otro idiota más, un idiota que colgaba a escasos treinta centímetros del suelo, un idiota que lloraba desconsolado antes de su muerte, un idiota que gritaría si la cuerda no le estuviera estrangulando tan fuertemente.
¡Crac! Se liberó de aquella horrible presión y antes de tocar el suelo dio una amplia bocanada de aire, la más disfrutada de toda su vida, vida que ahora tenía por delante. La lámpara a la que había sujetado se desprendió del techo. Su cabeza tuvo suerte de que ésta no le cayera encima, pero no así su hombro izquierdo. Cayó al suelo de pie, aunque se desplomó casi al instante por el impacto de la lámpara. Tirado en una extraña postura, respirando costosamente, con el cuello lastimado y cubierto de sangre, con un dolor de hombro que reflejaba una clavícula rota y llorando de dolor, tuvo conciencia de la estupidez que acababa de hacer, y de lo estúpido que había sido al colgarse de una sujeción tan frágil.
¿Era esto un intento fallido o una señal de que aquel no era el momento? No lo supo, pero la próxima vez se aseguraría de conseguir una cuerda de mejor calidad, que resistiera su peso el tiempo suficiente para dejarlo morir y un punto de apoyo que no se rompiera. Solo así se aseguraría de que no habría vuelta atrás.
Don't worry, Be happy!! =)
P.D: Gracias a los que han llegado hasta aquí. Sé que es una historia un tanto larga y, en ocasiones, difícil de leer.
31 mayo 2009
Esperando....
¿Donde estaba ella? ¿Y por qué sentía que se iba a morir si ella no aparecía?
Nada parecía tener sentido. La poca gente que pasaba lo miraba con desconfianza, como si creyeran que era un yonki de los de la zona que en cualquier momento les iba a sacar una navaja y a atracarles sin casi poder moverse de lo consumido por las drogas que estaría.
Sin embargo, el chico no era ningún yonki, aunque en la oscuridad en la que se hallaba cualquiera podría haberlo sido. Recordaba cómo una vez sí le confundieron con un yonki, pero eso era otra historia.
Ella parecía no aparecer, y él estaba decidido a no irse hasta que se encontrara con su amor, con ese amor al que tanto ha deseado y al que siempre ha sentido lejana debido a la evidente distancia entre ellos. Aún así, él estaría dispuesto a sacrificarse por ella y a darlo todo por verla sonreír una vez más.
No dejaba de recordarla y rezar (a su manera) porque ella estubiera allí con él. Pensaba que se acabaría volviendo loco. ¿Acaso se merecía ese sufrimiento? Durante unos segundos llegó a pensar que sí se lo merecía, mientras que en su cabeza resonaban las palabras que él mismo le había dicho a un amigo en una ocasión: "Nadie debería de pasar por eso".
Ella no aparecía. Pensó en cerrar los ojos y creer que todo había sido un sueño, que en realidad él no llegó a conocerla nunca y que todo esto era una simple "prueba" que debía de superar.
Finálmente, acabó dándose cuenta, que ella nunca aparecería por ahí. Que por mucho que esperara, su sueño nunca se cumpliría. Se fue con lágrimas cayendo de sus ojos, y sin mirar atrás volvió a casa.
El nunca lo sabría, pero en el mismo lugar en el que esperaba a su amor, este acabó apareciendo minutos después.
Pero ya era tarde....
THE WORLD IS NOT ENOUGH
26 mayo 2009
La última melodía
El silencio más absoluto quedaba adornado por una canción de fondo que bien podía haber sido el mayor éxito de heavy metal o la balada más vendida del mercado, que el chico no llegaba a distinguir su melodía.
"¿Será una canción de amor? ¿Será una canción de amistad? ¿O será una canción cuyo protagonista esté sumido en el más profundo dolor?", pensaba el chico. Su intento de llegar a distinguir esa lejana canción le llevó a un dolor de cabeza que le debilitó y le hizo nublar su vista.
Se disponía a averiguar de dónde venía esa música, esa canción que le provocó un dolor de cabeza que casi le hace perder el conocimiento.
No tardó mucho en descubrir que quien emitía aquella música celestial no era más que una chica, según calculaba no debía de ser algo mayor que él. Era una chica muy guapa, y dada la situación en la que se encontraba, juraría que era la chica más hermosa que había visto hasta ahora.
Intentaba acercarse a ella para preguntarle por aquella canción que aún resonaba en su mente y que sin embargo no podía ni sislbarla ni tararearla, ni tan siquiera darse cuenta de el mensaje que trataba de transmitir.
El chico notaba como ella se iba alejando cada vez más de él. ¿O era él el que se alejaba de ella? En cualquier caso, el poder alcanzarla hizo que su mente se nublara de pensamientos negativos.
Cayó de lleno en el suelo, notaba como su corazón se iba apagando poco a poco, la oscuridad se apoderaba de él. "¿Qué me está pasando? ¿Acaso el no poder llegar hasta ella me ha hecho perder las esperanzas de seguir adelante? ¿O es solo una ilusión? Desearía que todo esto terminara"
Le faltaba la respiración, y de un grito acabó despertando de lo que parecía ser una pesadilla. "¿Qué significa esto? ¿Acaso solo fue un sueño?".
THE WORLD IS NOT ENOUGH
24 mayo 2009
Solo en la oscuridad
Se levantó de la cama y se puso lo primero que vio en el armario. Cogió sus llaves y salió de la casa para caminar en la oscuridad de aquella tenebrosa noche. Las calles estaban iluminadas solo por unas pocas farolas que luchaban por seguir iluminando, aunque parpadeaban tímidamente y el chico compartió su dolor.
Se miró en los escaparates de las tiendas cercanas. El reflejo le mostraba a sí mismo, aunque realmente no se miraba, ya que tenia la mirada perdida y casi podía sentir como sus ojos atravesaban el cristal del escaparate para desvelar el interior de la tienda.
Siguió andando, parecía el escenario perfecto de un asesinato. Sin embargo esa idea atravesó también su mente. ¿Era un loco símplemente por pensar en la muerte en un momento y en un lugar como ese?
¿Y si verdadéramente estaba loco? ¿Y por qué parecía importarle tan poco lo que pensaban los demás?
Aún así, esa noche no iba a matar a alguien. Esa noche iba a ser más especial. Se paró en una solitaria calle iluminada tan solo por una pequeña farola y por las luces de una casa cuyos dueños debían de haber salido por ahí.
Se apoyó en una pared cercana. "Es muy tarde", pensó él. Aún así el impulso le hizo coger el móvil. Marcó un número. Estaba muy nervioso. Al poco tiempo saltó el contestador, aunque ya era algo que esperaba.
"Deje du mensaje después de la señal", citaba finálmente el despertador. Sintió la necesidad de colgar, sin embargo, habia llegado tan lejos que ya le era imposible volver atrás.
Casi sin poder hablar surgieron dos palabras de sus labios, que en aquella oscura calle parecían resonar como un mensaje divino: "Te quiero", fue lo que dijo.
El chico apaga el móvil, ahora se sentía solo en la oscuridad.
Ya era hora de volver a casa.
THE WORLD IS NOT ENOUGH
18 mayo 2009
-| Relatos del presente |- "Fuera de control"
Volvía a casa, por fin, tras una agotadora jornada que, a pesar de todo, había durado una hora menos. Caminaba cabizbajo, con las manos en los bolsillos, tarareando una canción de aire triste y pensando en sus cosas, que no eran pocas. A los típicos problemas de un adolescente (granos, chicas, estudios y de más) se le unía algún que otro problema familiar y un móvil que se había estropeado una hora antes.
No eran pocos los aprietos en los que estaba metido, como para que ahora se le complicaran más las cosas. Pero así fue. De buenas a primeras, sintió un fortísimo golpe en su nuca, y a continuación, pudo ver, mientras caía de cabeza al suelo, una figura que corría a escasos metros de él, y que se alejaba poco a poco. La sangre ya le hervía en la cabeza cuando cayó al suelo, y casi sin terminar de caer, soltó la mochila y empezó la persecución a su agresor.
Cegado completamente por la ira, corrió como nunca para alcanzar al artífice de la colleja que lo había derribado. Su objetivo era lo único que tenía claro: hacer el máximo daño posible a esa persona. Cuando casi lo hubo alcanzado, pensó en la mejor manera de derribarlo. A la velocidad a la que iban, un intento de zancadilla sería suficiente para derribarlo, con un simple golpecito en su pierna más retrasada lo derribaría fácilmente, y ya lo tendría en el suelo, indefenso, preparado para su venganza.
Sin embargo, para su rabia un "ligero golpecito" no era suficiente. Por eso cuando estuvo a la distancia adecuada, le propinó la mayor patada que jamás le había dado a un ser vivo, y la estrepitosa caída, además de la patada, pudo haberle roto algún hueso. Tras esto, y sin dudar un instante, se colocó justo encima de él, pasando una pierna por cada lado de su dolorido cuerpo y puso en práctica una sencilla llave que tantas y tantas veces había visto en la televisión y que tan pocas veces había puesto en práctica.
-¡Pide.. perdón! - le gritó, jadeando y con la voz entrecortada-. ¡¡PIDE PERDÓN!!
-¡Suéltame imbécil! - le contestó.- ¡Me estás haciendo daño!
-Hazlo.¡Hazlo ahora!- y dicho esto apretó más la llave casi provocando que se luxara el hombro.
Los gritos de dolor eran tan espantosos que le obligaron a parar. ¿Qué había hecho? No, el golpe no fue sólo una broma pero, ¿merecía todo eso? Asustado, lo soltó y se levantó. El agresor, ahora agredido, debió oler su miedo, pues aprovechó la oportunidad para dirigir un puño directo a su nariz, y acertó de lleno.
La sangre que goteó de su nariz pareció devolver el resto de ella a la ebullición. Recordó haberse puesto una navaja en el bolsillo, como simple objeto de entretenimiento, ya que tenía múltiples accesorios que amenizaban de forma bastante efectiva algunas de esas clases insoportables, de las que precisamente ese día estuvo repleto. La sacó de su bolsillo, y no precisamente para entretenerse agujereando una mesa con el sacacorchos. Abrió la parte de la navaja, que se mantenía afilada como el primer día, y la empuñó contra su antiguo agresor, y era antiguo porque, a pesar de que habían pasado 5 minutos desde que recibió la embestida, ese recuerdo quedaba muy muy lejos dentro de su mente.
Le apuntó con su nueva arma directamente a la cara, una cara encogida en una mueca de autentico terror. Ya había levantado las manos sin necesidad de ordenárselo, así que lo agarró por detrás y presionó la afilada hoja contra el su cuello, sin llegar a cortarle, mientras le susurraba: "¿Pedirás perdón ahora?. El silencio por parte del atemorizado rehén provocó que apretara más el cuchillo contra su cuello, y esta vez sí, un hilillo de sangre le resbaló por el cuello y manchó tanto el arma como la mano que la empuñaba.
El contacto con esa sangre ajena fue como un jarro de agua fría, y la sangre, antes ardiendo, se le heló al momento. De nuevo se preguntó: ¿Qué había hecho? Más aterrorizado que nunca, soltó el cuchillo y echó a correr. No se preocupó por su víctima, que tenia el cuello cubierto parcialmente cubierto de sangre proveniente de una herida meramente superficial. No se preocupó tampoco de sí mismo, ni de sus pulmones que reclamaban un poco de aire tras el largo tiempo de hiperventilación.
Fue consciente de que había perdido el control, y de lo que es peor, fue consciente de que lo había vuelto a perder tras recuperarlo brevemente. Se dio tanto miedo que no paró de correr, creyó que si paraba volvería a estar fuera de sí y volvería a cometer alguna barbaridad de las suyas.
Don't worry, Be happy! =)
P.D: Sigo aquí, y me alegra ver que FATMAN me cubre muy bien las espaldas en mi ausencia.
Insignificante...
¿Por qué no podía dejar de mirarla?
¿Acaso le atraía su perfume, su pelo, sus ojos, su sonrisa? Era inevitable darse cuenta de que su mirada reflejaba un profundo deseo. El deseo de que ese momento nunca acabara, que ella siguiera tan hermosa como siempre y tan asombrosa como cada día que él la observaba.
¿Será tal vez el simple hecho de no poderla tener nunca la única razón por la que la mirara? ¿O acaso los retos le llamaban la atención casi tanto como cuando un niño pequeño mete las manos en el enchufe aún a sabiendas de que va a recibir un correntazo.
Ojalá el tiempo se detuviera y pudiera sentir ese momento para toda la eternidad. Escucha cómo su amigo le llama: "¿Me estás escuchando?" le dice.
Pero él no le escuchaba. Ella se vuelve devolviéndole la mirada. Siente cómo durante unos intensos segundos su vida pasa ante sus ojos como su espítiru de hubiera encontrado con el mayor ángel que jamás ningún otro hubiera visto.
Ella muestra una tímida pero sincera sonrisa, y vuelve a centrar su mirada en su trabajo. "Significaría algo esa mirada" pensó él. Su amigo vuelve a insistir:
"Tío, ¿estás bien?"
Se vuelve hacia su amigo y le responde con la mirada perdida:
"Sí, ahora sí"
THE WORLD IS NOT ENOUGH

